Rijksmuseum: part 2 – Cornelisz. van Oostsanen, Jacob -- Saul bij de heks van Endor, 1526
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La composición está dividida en varios planos. En primer término, la interacción entre el rey y la hechicera domina la escena. La iluminación se concentra sobre ellos, acentuando sus rostros y gestos. A su alrededor, otros personajes observan con expresiones variadas: temor, curiosidad, o incluso burla. Se aprecia un perro a los pies del rey, posiblemente simbolizando lealtad o instinto.
En segundo plano, una estructura arquitectónica monumental sirve como telón de fondo, creando una sensación de profundidad y grandiosidad. A través de este arco se vislumbra un paisaje agreste, con figuras humanas que parecen presenciar la escena desde lejos. La presencia de esta arquitectura sugiere un contexto histórico o mitológico específico, aunque no inmediatamente identificable.
El lado derecho de la pintura está dominado por una representación apocalíptica: una figura alada emerge entre nubes tormentosas, portando lo que parece ser una lanza o espada. A sus pies, se encuentran otras figuras femeninas, algunas con expresiones de horror y otras aparentemente ofreciendo algún tipo de libación en cuencos. La presencia de un cráneo a los pies de la figura alada refuerza el carácter ominoso de esta sección.
La paleta cromática es rica y contrastante, con tonos cálidos predominando en la escena principal y tonos más fríos y oscuros en el fondo apocalíptico. El uso del claroscuro intensifica el dramatismo de la obra, creando una atmósfera de tensión e incertidumbre.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como la desesperación, la búsqueda de respuestas en tiempos de crisis, y los peligros de recurrir a prácticas prohibidas o supersticiones. La yuxtaposición de elementos terrenales (el rey, la hechicera) con elementos sobrenaturales (la figura alada, el paisaje onírico) sugiere una reflexión sobre la relación entre lo humano y lo divino, o quizás, entre la razón y la fe. La presencia del perro podría interpretarse como un símbolo de fidelidad en medio de la traición o la desesperación. La arquitectura monumental, aunque imprecisa en su estilo, podría representar el poder terrenal que se enfrenta a fuerzas superiores e incomprensibles. En definitiva, la obra invita a una reflexión sobre la fragilidad humana y los límites del conocimiento.