Rijksmuseum: part 2 – Sorgh, Hendrick Martensz. -- De luitspeler, 1661
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En primer plano, a su derecha, se encuentra una joven sentada en una silla, absorta en la música. Su mirada está dirigida hacia el músico, aunque su expresión es más bien melancólica o contemplativa que de puro placer. La mesa frente a ella está cubierta con un mantel blanco inmaculado y presenta una opulenta disposición de frutas: uvas, peras y posiblemente otras variedades, lo cual refuerza la idea de prosperidad y abundancia. Un jarrón de cerámica blanca se alza sobre la mesa, complementando la composición.
La presencia de los animales añade un elemento de cotidianidad a la escena. Un perro recostado a los pies del músico parece disfrutar también de la música, mientras que un gato, posado sobre una pequeña mesa auxiliar, observa con curiosidad lo que sucede.
El fondo está construido con una cuidadosa perspectiva que abre el espacio y permite vislumbrar una vista urbana: edificios con tejados característicos y un canal o río que se extiende hasta perderse en la lejanía. Una cortina roja, de textura rica y vibrante, cubre parcialmente las ventanas, atenuando la luz exterior y creando un ambiente íntimo y acogedor. Una vid trepadora se aferra a la pared junto a la ventana, introduciendo un elemento natural que contrasta con la arquitectura urbana visible.
Más allá de la representación literal de una escena musical doméstica, esta pintura parece sugerir reflexiones sobre el placer estético, la contemplación y la vida burguesa del siglo XVII. La expresión melancólica de la joven podría interpretarse como una sutil crítica a la superficialidad o al vacío que a veces acompaña a la riqueza material. La atención al detalle en los objetos cotidianos –la fruta, el jarrón, la vestimenta– revela un interés por la representación realista y la valoración del mundo tangible. La composición general transmite una sensación de armonía y equilibrio, propia del arte holandés del Siglo de Oro.