Rijksmuseum: part 2 – Lairesse, Gerard de -- Het laatste avondmaal, 1664-1665
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El autor ha dispuesto a los personajes alrededor de una larga mesa cubierta con un mantel blanco, elemento que contrasta con los tonos terrosos predominantes en las vestimentas y el entorno. Se aprecia una variedad de edades y expresiones faciales entre los comensales; algunos parecen absortos en la comida, otros muestran signos de preocupación o inquietud. La disposición no es uniforme: algunas figuras se inclinan hacia adelante, otras permanecen más erguidas, creando un dinamismo visual que evita la rigidez.
En primer plano, una figura femenina, ataviada con ropajes azules y amarillos, se encuentra arrodillada, sosteniendo a un niño en sus brazos. Su postura sugiere humildad o súplica, generando una tensión emocional palpable. La presencia de este grupo en el frente del cuadro introduce una dimensión narrativa que invita a la interpretación: ¿son observadores? ¿Participantes? ¿Víctimas?
La composición se ve reforzada por elementos arquitectónicos que delimitan el espacio. Una cortina teatral cuelga en la parte superior, mientras que un arco permite vislumbrar una figura adicional en segundo plano, posiblemente un sirviente o espectador. Un objeto cilíndrico de bronce, situado a la derecha, añade profundidad y sirve como contrapunto visual a las figuras humanas.
La paleta cromática es deliberadamente restringida, dominada por tonos ocres, marrones y grises, con toques de azul y amarillo que resaltan ciertos detalles. Esta elección contribuye a crear una atmósfera sombría y melancólica, sugiriendo un evento de importancia trascendental o incluso premonitorio.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como la fe, el sacrificio, la humildad y la fragilidad humana. La combinación de la iluminación dramática, las expresiones faciales ambiguas y la disposición compositiva invita a una reflexión sobre la naturaleza del poder, la lealtad y el destino. La figura arrodillada en primer plano podría simbolizar la vulnerabilidad ante fuerzas superiores o la necesidad de redención. El conjunto evoca un sentimiento de expectación, como si se estuviera presenciando un momento crucial que marcará un antes y un después.