Rijksmuseum: part 2 – Mostaert, Jan Jansz -- De aanbidding der koningen, 1520-1525
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La figura femenina, vestida con ropajes ricos pero sobrios, irradia una quietud maternal. Su rostro, ligeramente inclinado hacia el niño, sugiere una mezcla de ternura y contemplación. Los dos hombres que la acompañan exhiben expresiones de respeto y admiración; uno, de perfil, observa al niño con atención, mientras que el otro, situado frente a él, parece inclinar la cabeza en un gesto de sumisión o veneración.
La diversidad étnica es notable. Uno de los personajes masculinos presenta una tez oscura, lo cual resulta significativo considerando el contexto histórico y artístico de la obra. Su vestimenta ostentosa, con detalles dorados, contrasta con la sencillez del resto de las figuras, sugiriendo un estatus elevado o una procedencia lejana.
El entorno se divide en dos planos distintos. En primer término, una arquitectura ruinosa sirve como telón de fondo para la escena principal, creando una atmósfera de misterio y antigüedad. En el plano posterior, se extiende un paisaje rural con figuras a caballo que avanzan hacia una ciudadela distante. Esta perspectiva ampliada sugiere un contexto más amplio, posiblemente representando la llegada de otros adoradores o la difusión de la noticia del nacimiento.
La luz juega un papel crucial en la composición. Proviene principalmente de la izquierda, iluminando los rostros y las vestimentas de los personajes principales, mientras que el resto de la escena permanece sumido en una penumbra suave. Esta iluminación dirigida acentúa la importancia del evento central y crea una sensación de dramatismo.
En cuanto a subtextos, se puede inferir un mensaje sobre la universalidad de la fe y la aceptación. La presencia de personajes de diferentes orígenes étnicos sugiere que el acto de adoración trasciende las barreras culturales y geográficas. La arquitectura en ruinas podría simbolizar la decadencia del mundo antiguo frente a la llegada de una nueva era espiritual. El paisaje distante, con sus figuras viajando hacia la ciudadela, evoca un sentido de peregrinación y búsqueda. La obra invita a la reflexión sobre temas como la divinidad, el respeto, la diversidad y la esperanza.