Rijksmuseum: part 2 – Laquy, Willem Joseph -- De keuken, 1760-1771
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El foco central lo ocupa una mujer sentada en un sillón de respaldo alto, ataviada con un vestido elegante que contrasta con la sencillez del entorno. Su expresión es serena, casi absorta en la lectura de un documento o carta que sostiene entre sus manos. A su lado, una joven, vestida con ropa más humilde y funcional, se encuentra ofreciéndole una bandeja con lo que parecen ser alimentos recién preparados.
En primer plano, una niña pequeña, sentada sobre una silla, parece estar entretenida observando a un animal de pelaje blanco, posiblemente un conejo o una comadreja. La presencia del niño introduce una nota de vitalidad y cotidianidad en la escena.
La cocina está amueblada con objetos típicos de la época: utensilios de cocina colgados en la pared, una cesta de mimbre rebosante de frutas y verduras, jarrones de cerámica que contienen líquidos, y un plato de metal sobre el suelo. Estos elementos contribuyen a crear una atmósfera de realismo y autenticidad.
La composición es cuidadosamente equilibrada, con una distribución armónica de las figuras y los objetos en el espacio. La ventana, ubicada en la parte izquierda del cuadro, actúa como un marco que enmarca el exterior, sugiriendo una conexión entre el interior doméstico y el mundo exterior.
Más allá de la representación literal de una escena cotidiana, esta pintura parece sugerir reflexiones sobre las jerarquías sociales y los roles de género propios de la época. La diferencia en la vestimenta y la actitud de las dos mujeres adultas podría interpretarse como un indicio de su posición social respectiva. El acto de ofrecer alimentos, por parte de la joven a la mujer sentada, puede simbolizar una relación de servicio o dependencia. La niña y el animal, con su inocencia y vitalidad, aportan una dimensión más humana y emotiva a la escena. En definitiva, la obra invita a contemplar la complejidad de las relaciones humanas y los valores sociales que subyacen en la vida cotidiana.