Rijksmuseum: part 2 – Hondius, Abraham Daniëlsz. -- De aanbidding der herders, 1663
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En el primer plano, un grupo heterogéneo de personajes converge alrededor de una figura central, presumiblemente un niño recostado sobre paja. La iluminación se concentra en esta zona, resaltando la blancura de las telas que lo envuelven y creando un halo de luz que enfatiza su importancia. Los pastores, vestidos con ropas sencillas y toscas, reaccionan a la visión con gestos de asombro y reverencia; algunos levantan sus manos en señal de adoración, mientras otros se inclinan respetuosamente. Se aprecia una variedad de edades y expresiones faciales, lo que sugiere un grupo diverso y representativo de la población rural. A su lado, una mujer vestida con ropajes más ricos observa la escena con semblante sereno.
El plano inferior está delimitado por una estructura arquitectónica rudimentaria, posiblemente un establo o granero, que sirve como telón de fondo para la acción principal. Elementos como el carro y los animales presentes refuerzan la atmósfera bucólica y pastoril del entorno.
En contraste con la oscuridad terrenal, el cielo se abre en una explosión de luz dorada donde un grupo de ángeles flota entre nubes. Sus posturas son dinámicas y expresivas; algunos parecen descender para participar en la adoración, mientras que otros miran hacia abajo con semblantes angelicales. La paleta de colores es rica en tonos cálidos – ocres, dorados, rojos – que contribuyen a crear una atmósfera de solemnidad y misterio.
La disposición de las figuras sugiere una jerarquía visual: el niño central ocupa el punto focal, mientras que los ángeles, situados en la parte superior del cuadro, parecen ejercer una influencia divina sobre la escena. La luz juega un papel crucial en la composición, guiando la mirada del espectador y enfatizando los elementos más importantes.
Más allá de la representación literal de la adoración, la pintura parece sugerir temas como la humildad, la fe y la esperanza. El contraste entre la pobreza del entorno terrenal y la magnificencia celestial subraya la naturaleza divina del evento representado. La diversidad de las figuras humanas puede interpretarse como una invitación a la inclusión y a la universalidad del mensaje religioso. Se intuye un intento por transmitir una sensación de asombro y reverencia ante lo sagrado, invitando al espectador a contemplar el misterio de la encarnación.