Haag, Tethart Philip Christian – Frederika Sophia Wilhelmina van Pruisen (1751-1820). Echtgenote van prins Willem V, te paard, 1789 Rijksmuseum: part 2
Rijksmuseum: part 2 – Haag, Tethart Philip Christian -- Frederika Sophia Wilhelmina van Pruisen (1751-1820). Echtgenote van prins Willem V, te paard, 1789
Aquí se observa una representación de una figura femenina montada a caballo, ejecutada con un estilo que sugiere el retrato aristocrático del siglo XVIII. La composición se centra en la dama, quien ocupa la mayor parte del espacio pictórico y se presenta como elemento central. El caballo, de pelaje castaño oscuro y bien definido, parece avanzar con energía, aunque la postura de la jinete es controlada y serena. La figura femenina está ataviada con un atuendo elaborado: un traje celeste con detalles intrincados, una chaqueta ajustada que acentúa su silueta, y un sombrero adornado con plumas blancas, elementos característicos de la moda de la época. El uso del color es deliberado; el azul celeste contrasta con el tono terroso del caballo y el paisaje, resaltando la figura principal. En el fondo, se distingue una ciudad a lo lejos, coronada por una aguja que podría ser un campanario o una torre eclesiástica. Este elemento proporciona una referencia contextual, sugiriendo un entorno urbano o semiurbano, aunque permanece difuso y secundario en comparación con la importancia de la figura principal. El cielo, cubierto de nubes grises, añade una atmósfera melancólica y ligeramente dramática a la escena. La postura de la dama es digna y formal; su mirada se dirige hacia adelante, transmitiendo una sensación de autoridad y compostura. No obstante, hay un sutil matiz en su expresión que podría interpretarse como una mezcla de determinación y cierta reserva. La mano apoyada sobre el arma que porta sugiere un simbolismo relacionado con la protección o el poder, aunque este aspecto no es abiertamente agresivo. Subtextualmente, la pintura parece aludir a ideales de nobleza, virtud y control. La imagen proyecta una sensación de estabilidad y orden social, reforzada por la postura imponente de la jinete y la fuerza del caballo. La presencia del arma, aunque discreta, podría interpretarse como un recordatorio de las responsabilidades inherentes a su posición social. El paisaje distante sugiere una conexión con el mundo exterior, pero también enfatiza la separación entre la figura principal y el entorno común. En general, se trata de una representación idealizada que busca consolidar la imagen pública de una mujer perteneciente a la élite gobernante.
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La figura femenina está ataviada con un atuendo elaborado: un traje celeste con detalles intrincados, una chaqueta ajustada que acentúa su silueta, y un sombrero adornado con plumas blancas, elementos característicos de la moda de la época. El uso del color es deliberado; el azul celeste contrasta con el tono terroso del caballo y el paisaje, resaltando la figura principal.
En el fondo, se distingue una ciudad a lo lejos, coronada por una aguja que podría ser un campanario o una torre eclesiástica. Este elemento proporciona una referencia contextual, sugiriendo un entorno urbano o semiurbano, aunque permanece difuso y secundario en comparación con la importancia de la figura principal. El cielo, cubierto de nubes grises, añade una atmósfera melancólica y ligeramente dramática a la escena.
La postura de la dama es digna y formal; su mirada se dirige hacia adelante, transmitiendo una sensación de autoridad y compostura. No obstante, hay un sutil matiz en su expresión que podría interpretarse como una mezcla de determinación y cierta reserva. La mano apoyada sobre el arma que porta sugiere un simbolismo relacionado con la protección o el poder, aunque este aspecto no es abiertamente agresivo.
Subtextualmente, la pintura parece aludir a ideales de nobleza, virtud y control. La imagen proyecta una sensación de estabilidad y orden social, reforzada por la postura imponente de la jinete y la fuerza del caballo. La presencia del arma, aunque discreta, podría interpretarse como un recordatorio de las responsabilidades inherentes a su posición social. El paisaje distante sugiere una conexión con el mundo exterior, pero también enfatiza la separación entre la figura principal y el entorno común. En general, se trata de una representación idealizada que busca consolidar la imagen pública de una mujer perteneciente a la élite gobernante.