Rijksmuseum: part 2 – Claesz. van Leyden, Aertgen -- De roeping van Sint Antonius, 1530
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En primer plano, se agrupa una multitud heterogénea. Una figura central, ataviada con ropas sacerdotales blancas, se eleva sobre un estrado o plataforma, gesticulando con una mano extendida hacia un hombre arrodillado a sus pies. Este último parece estar en un estado de profunda contemplación, posiblemente de súplica o aceptación. La disposición de los personajes es densa y organizada; mujeres con tocados elaborados se mezclan con hombres vestidos con ropas burguesas y monásticas. Se aprecia una variedad de expresiones faciales: sorpresa, devoción, curiosidad e incluso indiferencia.
El artista ha prestado especial atención a la representación de las texturas. Las telas de los atuendos – terciopelos, brocados, lana – se distinguen por sus pliegues y reflejos. La meticulosa descripción de los detalles en el rostro de los personajes, aunque estilizados, sugiere una intención de capturar individualidades dentro del conjunto.
Más allá de la anécdota principal, la pintura parece aludir a temas de vocación, fe y poder espiritual. El arco arquitectónico que domina la escena podría interpretarse como un símbolo de trascendencia o conexión entre el mundo terrenal y uno superior. La ciudadela lejana, visible a través del arco, evoca una idea de destino o de un lugar al que aspirar. La presencia de ángeles en lo alto refuerza esta connotación celestial.
El uso de la perspectiva, aunque no completamente lineal según los cánones renacentistas, crea una sensación de profundidad y monumentalidad. La composición general, con su equilibrio entre figuras individuales y el entorno arquitectónico, sugiere un evento de gran importancia para la comunidad representada. La disposición de los personajes en grupos, algunos más cercanos al espectador que otros, genera una jerarquía visual que podría indicar diferentes niveles de participación o relevancia dentro del contexto narrativo. La esparcimiento de flores sobre el suelo añade un elemento de fragilidad y belleza efímera a la escena.