Rijksmuseum: part 2 – Brueghel, Jan (I) -- De prediking op het Meer van Galilea., 1600-1699
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En la orilla, una densa multitud se agolpa para escuchar a una figura central, presumiblemente un predicador o líder religioso, sentado sobre una especie de plataforma improvisada. La gente está vestida con ropas variadas, sugiriendo diferentes estratos sociales y edades. Se percibe una atmósfera de fervor y expectación en sus rostros y posturas. Algunos parecen atentos, otros distraídos, e incluso algunos se inclinan hacia adelante para escuchar mejor.
Un grupo de barcos, de diversos tamaños y diseños, se acerca a la orilla desde diferentes direcciones. Algunos están repletos de gente, mientras que otros muestran actividad en sus cubiertas, con figuras ocupadas en tareas relacionadas con la navegación o el desembarco. La disposición de los barcos crea una sensación de dinamismo y movimiento hacia un punto focal común: la figura del orador.
El paisaje de fondo es notable por su detallada representación de la topografía montañosa. Se distingue una montaña volcánica, cubierta parcialmente por nubes, que domina el horizonte. Ciudades o pueblos se vislumbran a lo lejos, indicando un contexto geográfico y cultural más amplio. La atmósfera general es opresiva, con un cielo nublado que contribuye a la sensación de solemnidad y misterio.
Más allá de la representación literal de una escena religiosa, esta pintura parece explorar temas de fe, comunidad y liderazgo. La multitud representa la búsqueda colectiva de guía espiritual, mientras que los barcos simbolizan el viaje o la llegada a un lugar de revelación. La escala del paisaje sugiere la inmensidad de lo divino frente a la fragilidad humana. El contraste entre la actividad bulliciosa en primer plano y la quietud distante del horizonte podría interpretarse como una reflexión sobre la relación entre lo terrenal y lo trascendental, o quizás sobre la fugacidad de los eventos humanos frente a la eternidad del paisaje. La inclusión de detalles minuciosos en la representación de las figuras y el entorno sugiere un interés por capturar no solo la apariencia visual, sino también la esencia psicológica y emocional de la escena.