Rijksmuseum: part 2 – Diepraam, Abraham -- De gelagkamer, 1665
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El hombre a la izquierda, vestido con ropas coloradas y un sombrero adornado, exhibe una expresión exagerada de alegría o risa, sosteniendo en sus manos lo que parece ser una pequeña pieza de cerámica o metal. Su postura es relajada, casi desinhibida, sugiriendo indulgencia y despreocupación. Frente a él, otro hombre con un gorro azul y una barba prominente se inclina sobre la mesa, aparentemente examinando algo pequeño con atención concentrada. Sus gestos sugieren manipulación o evaluación de algún objeto valioso.
A su derecha, un tercer personaje, ataviado con ropas oscuras y un turbante distintivo, observa la escena con una expresión más contenida, casi escéptica. Su posición ligeramente alejada del grupo sugiere una distancia emocional o quizás una observación crítica. Finalmente, el cuarto hombre, sentado en una silla a la derecha de la mesa, parece estar absorto en sus propios pensamientos, su rostro parcialmente oculto por las sombras.
La mesa está cubierta de pequeños objetos dispersos: monedas, lo que parecen ser piezas de cerámica rota, y otros elementos difíciles de identificar con precisión. Un jarrón decorado se encuentra sobre una pequeña mesita auxiliar cercana, mientras que un plato lleno de comida o bebida permanece a medio consumir en el suelo. La presencia de estos detalles refuerza la impresión de un ambiente desordenado y relajado, donde las convenciones sociales parecen diluirse.
La pintura sugiere subtextos relacionados con el juego, el consumo de alcohol, y posiblemente, una crítica sutil a los vicios humanos. El contraste entre la alegría exuberante del hombre rojo y la observación distante del personaje con turbante podría interpretarse como una representación de diferentes actitudes ante el placer y la decadencia. La atmósfera general evoca un sentido de transitoriedad y efímera felicidad, donde las preocupaciones mundanas se suspenden temporalmente en favor del disfrute inmediato. El uso de la luz y la sombra contribuye a crear una sensación de misterio e intriga, invitando al espectador a adivinar los secretos que se esconden tras las apariencias.