Peter Jakob Horemans – horeman1
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En primer plano, dos figuras centrales ocupan el centro del interés: un hombre y una mujer absortos en una partida de dados. El hombre, vestido con ropas oscuras, parece concentrado en sus movimientos, mientras que la mujer, ataviada con un llamativo vestido rojo y blanco, levanta su mano como si celebrara o anticipara un resultado favorable. La iluminación incide sobre ellos, resaltando sus rostros y las texturas de sus atuendos. A sus pies, una pavo real despliega su plumaje, añadiendo un elemento de opulencia y exotismo a la escena.
El jardín que se extiende tras ellos es un espacio ordenado y simétrico, con senderos geométricos, fuentes y vegetación cuidadosamente dispuesta. Se vislumbran otras figuras humanas en el fondo, aunque sus acciones son ambiguas e indeterminadas. Un globo de piedra, situado cerca de la fuente, introduce una nota de curiosidad y quizás alude a los avances científicos de la época.
La presencia de una estatua romana o griega, ubicada en un lateral del pórtico, sugiere una conexión con el mundo clásico y el ideal de belleza. La luz que entra desde el exterior ilumina parcialmente la escena interior, creando contrastes dramáticos y acentuando la sensación de profundidad.
Subtextualmente, la pintura podría interpretarse como una alegoría sobre la fortuna y el azar en la vida humana. El juego de dados simboliza la imprevisibilidad del destino, mientras que la opulencia del entorno y la elegancia de los personajes sugieren un contexto social privilegiado. La presencia del pavo real, tradicionalmente asociado con la vanidad y el orgullo, podría añadir una capa adicional de significado a esta interpretación. El jardín, con su orden y simetría, contrasta con el caos potencial inherente al juego, creando una tensión visual que invita a la reflexión sobre la naturaleza humana y sus aspiraciones. La estatua, por su parte, evoca la idea de un ideal inalcanzable, quizás en referencia a la fugacidad de los placeres terrenales.