Rijksmuseum: part 1 – Beeckman, Andries -- Het kasteel van Batavia, gezien van Kali Besar West, ca. 1656, 1656-1657
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La fortaleza, ubicada en la línea de horizonte, se presenta imponente, aunque algo distante. Su arquitectura es sólida y funcional, reflejando una preocupación por la defensa y el control territorial. A su alrededor, se extienden edificios de baja altura, probablemente viviendas o almacenes, que delinean las calles del poblado. La disposición de estos edificios sugiere un ordenamiento planificado, propio de una colonia recién establecida.
En el primer plano, una multitud de figuras humanas interactúa en lo que parece ser un espacio público. Se distinguen individuos vestidos con ropas diversas: algunos con atuendos europeos formales, otros con indumentaria local, y otros más con vestimentas sencillas. Esta mezcla de culturas es notable y apunta a la complejidad de las relaciones entre los colonizadores y la población nativa. La presencia de embarcaciones en el agua refuerza la importancia del comercio marítimo para este asentamiento.
El cielo, cubierto por nubes oscuras, introduce una nota de melancolía o presagio. La luz es difusa, creando una atmósfera sombría que podría simbolizar las dificultades inherentes a la vida colonial: el aislamiento, la enfermedad, y quizás la tensión entre los diferentes grupos sociales presentes.
El autor parece haber buscado capturar no solo la apariencia física del lugar, sino también una impresión de su dinámica social y política. La disposición de los personajes en el primer plano, con sus diversas actividades, sugiere un microcosmos de la sociedad colonial: una interacción constante entre poder, comercio y adaptación cultural. El contraste entre la fortaleza fortificada y la vida cotidiana que transcurre a sus pies plantea interrogantes sobre la naturaleza del dominio y la resistencia. La pintura, por tanto, trasciende una simple representación geográfica para convertirse en un documento visual de una época de expansión colonial y encuentro intercultural.