Rijksmuseum: part 1 – Serin, Harmen -- Diederik van Hemert (1729-53), heer van Babiloniënbroek op zesjarige leeftijd, 1735
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El niño sostiene una vara en su mano izquierda, un símbolo tradicional de autoridad y control, que refuerza la idea de su futuro liderazgo. A su lado se encuentra un perro de caza, posado con lealtad a sus pies; este animal no solo sirve como compañero, sino también como emblema de nobleza y habilidades de gestión de tierras. Un caballo negro, parcialmente visible en el primer plano, sugiere una conexión con la equitación y la vida al aire libre, actividades propias de la aristocracia.
El fondo presenta un paisaje brumoso, con montañas difusas y árboles esparcidos, que proporciona un contexto natural pero controlado. En la esquina superior izquierda se aprecia un escudo de armas, elemento crucial para identificar a la familia del retratado y reafirmar su linaje. La paleta de colores es relativamente sobria, dominada por azules, rojos y negros, con toques de dorado que resaltan los detalles de la vestimenta y el escudo.
Subtextualmente, esta pintura parece aspirar a proyectar una imagen de nobleza, responsabilidad y futuro poder. El niño no se presenta como un individuo juguetón o despreocupado, sino como un heredero consciente de su destino, preparado para asumir las obligaciones que le corresponden. La presencia del caballo y el perro refuerzan la idea de dominio sobre la naturaleza y la tierra, mientras que el escudo de armas sirve como una declaración visual de pertenencia a una familia ilustre. El retrato, en su conjunto, es un ejercicio de propaganda sutil, diseñado para consolidar el estatus social del retratado y su linaje.