Rijksmuseum: part 1 – Teniers, David (II) -- De verzoeking van de heilige Antonius de Heremiet 1640-1660
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En el centro de la composición, un hombre mayor, vestido con hábitos religiosos, se encuentra sentado a una mesa tosca. Su rostro, marcado por la edad y la aparente austeridad, refleja una mezcla de resignación y fortaleza. A su alrededor, una multitud grotesca de figuras caricaturescas lo asedia. Estas criaturas, con rasgos exagerados y expresiones burlonas, parecen representar tentaciones o demonios que intentan perturbar su devoción. Se percibe un juego constante entre la seriedad del hombre religioso y el carácter ridículo de sus perseguidores.
La mesa sobre la que se encuentra sentado está cargada de objetos simbólicos: un cráneo humano, una vasija posiblemente conteniendo algún líquido ceremonial, y un libro abierto, presumiblemente con pasajes bíblicos o textos ascéticos. La presencia del cráneo alude a la mortalidad y la fugacidad de la vida terrenal, mientras que el libro simboliza la búsqueda del conocimiento divino y la resistencia espiritual.
En la parte superior de la composición, se aprecia una figura montada en un escobón, acompañada por otras criaturas voladoras con rasgos animalescos. Esta escena evoca imágenes tradicionales de brujería o de seres sobrenaturales que atormentan a los ascetas. La perspectiva desde abajo acentúa su poder y amenaza percibida.
La composición general sugiere una alegoría sobre la lucha entre el bien y el mal, la fe y la tentación. El artista parece explorar la fragilidad humana frente a las fuerzas oscuras, pero también la capacidad de resistencia y perseverancia que reside en la voluntad espiritual. La atmósfera es opresiva, pero al mismo tiempo, hay una cierta ironía presente en la representación de los demonios como seres grotescos y ridículos, lo que podría interpretarse como una afirmación implícita del triunfo final de la virtud sobre el vicio. La técnica pictórica, con su detallada descripción de las texturas y la expresividad de los rostros, contribuye a crear un ambiente de intensa verosimilitud y carga emocional.