Rijksmuseum: part 1 – Heem, Jan Davidsz. de -- Stilleven met vruchten en een kreeft, 1640-1700
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En primer plano, la presencia imponente de una langosta roja domina la escena, su color vibrante contrastando con los tonos más apagados del resto de la composición. La langosta se encuentra sobre un pequeño cesto de madera, lo cual acentúa su valor y singularidad. A su alrededor, una generosa variedad de frutas: uvas blancas y rojas, melocotones maduros, cítricos, higos y bayas silvestres se amontonan con aparente despreocupación, pero bajo un control compositivo evidente. La disposición no es aleatoria; la luz incide sobre las superficies, revelando texturas y reflejos que realzan la frescura y el atractivo de los alimentos.
Un recipiente de porcelana blanca, ligeramente inclinado, contiene una pequeña porción de frutas adicionales, añadiendo un elemento de intimidad a la escena. Hojas de parra, racimos de uvas colgantes y espigas de trigo se entrelazan en la parte superior del lienzo, creando una sensación de exuberancia natural que enmarca el conjunto. Una mariposa blanca, delicada y efímera, posa sobre las hojas, introduciendo un elemento de ligereza y transitoriedad en medio de la riqueza material.
La iluminación es crucial para la interpretación de esta obra. Una luz lateral intensa modela los objetos, creando sombras profundas que acentúan su volumen y textura. Esta técnica no solo resalta la belleza individual de cada elemento, sino que también contribuye a una atmósfera de misterio y solemnidad.
Más allá de la mera representación de alimentos, esta pintura sugiere subtextos relacionados con la vanitas. La presencia de la langosta, un manjar costoso y perecedero, junto con las frutas maduras y el insecto efímero, alude a la fugacidad del tiempo y la inevitabilidad de la decadencia. La abundancia mostrada puede interpretarse como una metáfora de la riqueza terrenal, pero también como un recordatorio de su carácter transitorio. La composición invita a la reflexión sobre la naturaleza efímera de los placeres mundanos y la importancia de valorar lo que se posee mientras dura. El cuidado extremo en el detalle y la representación realista sugieren una valoración del mundo material, pero al mismo tiempo, insinúan una conciencia de su fragilidad.