Dujardin, Karel – Joan Reynst (1636-95). Heer van Drakenstein en de Vuursche. Kapitein der burgerij te Amsterdam in 1672, 1670-1675 Rijksmuseum: part 1
Rijksmuseum: part 1 – Dujardin, Karel -- Joan Reynst (1636-95). Heer van Drakenstein en de Vuursche. Kapitein der burgerij te Amsterdam in 1672, 1670-1675
Aquí se observa un retrato de medio cuerpo que presenta a un hombre con su galgo. La composición es vertical y el personaje ocupa la mayor parte del espacio, situándose ligeramente descentrado hacia la izquierda. Su postura es relajada pero digna; una mano descansa sobre su muslo, mientras que la otra permanece abierta, como si estuviera recibiendo o esperando algo. El hombre está vestido con un atuendo de época, predominantemente en tonos marrones y negros, con detalles en blanco y oro que sugieren estatus social elevado. El cuello está adornado con una elaborada lazada blanca, y los puños de las mangas muestran un rico bordado dorado y negro. La peluquería es característica del periodo: cabello largo y ondulado, con un ligero rizo alrededor del rostro. El galgo, situado a sus pies, se presenta como un compañero fiel y símbolo de nobleza. Su mirada fija en el espectador establece una conexión visual que involucra al observador en la escena. La presencia del perro no es meramente decorativa; refuerza la imagen de poder y dominio. El fondo está tratado con una atmósfera brumosa, dominada por tonos grises y oscuros que acentúan la figura principal. Se intuyen elementos paisajísticos a lo lejos – colinas o montañas bajo un cielo nublado – pero estos se diluyen en la penumbra, relegándolos a un plano secundario. La luz incide sobre el rostro del retratado, resaltando sus facciones y creando una sensación de profundidad. Más allá de la representación literal, esta pintura parece transmitir una serie de subtextos relacionados con el poder, la riqueza y el estatus social. El atuendo, la postura, la presencia del galgo, todo contribuye a construir una imagen de un hombre influyente y respetado en su comunidad. La mirada directa del retratado sugiere confianza y autoridad, mientras que la atmósfera sombría del fondo podría interpretarse como una referencia a las responsabilidades y desafíos inherentes al poder. El gesto abierto de la mano, finalmente, invita a la interacción, sugiriendo una personalidad accesible a pesar de su posición privilegiada. La obra, en su conjunto, es un testimonio visual de la sociedad holandesa del siglo XVII, donde el retrato se convirtió en un medio esencial para proyectar y consolidar el poder individual y familiar.
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Dujardin, Karel -- Joan Reynst (1636-95). Heer van Drakenstein en de Vuursche. Kapitein der burgerij te Amsterdam in 1672, 1670-1675 — Rijksmuseum: part 1
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El hombre está vestido con un atuendo de época, predominantemente en tonos marrones y negros, con detalles en blanco y oro que sugieren estatus social elevado. El cuello está adornado con una elaborada lazada blanca, y los puños de las mangas muestran un rico bordado dorado y negro. La peluquería es característica del periodo: cabello largo y ondulado, con un ligero rizo alrededor del rostro.
El galgo, situado a sus pies, se presenta como un compañero fiel y símbolo de nobleza. Su mirada fija en el espectador establece una conexión visual que involucra al observador en la escena. La presencia del perro no es meramente decorativa; refuerza la imagen de poder y dominio.
El fondo está tratado con una atmósfera brumosa, dominada por tonos grises y oscuros que acentúan la figura principal. Se intuyen elementos paisajísticos a lo lejos – colinas o montañas bajo un cielo nublado – pero estos se diluyen en la penumbra, relegándolos a un plano secundario. La luz incide sobre el rostro del retratado, resaltando sus facciones y creando una sensación de profundidad.
Más allá de la representación literal, esta pintura parece transmitir una serie de subtextos relacionados con el poder, la riqueza y el estatus social. El atuendo, la postura, la presencia del galgo, todo contribuye a construir una imagen de un hombre influyente y respetado en su comunidad. La mirada directa del retratado sugiere confianza y autoridad, mientras que la atmósfera sombría del fondo podría interpretarse como una referencia a las responsabilidades y desafíos inherentes al poder. El gesto abierto de la mano, finalmente, invita a la interacción, sugiriendo una personalidad accesible a pesar de su posición privilegiada. La obra, en su conjunto, es un testimonio visual de la sociedad holandesa del siglo XVII, donde el retrato se convirtió en un medio esencial para proyectar y consolidar el poder individual y familiar.