Rijksmuseum: part 1 – Asselijn, Jan -- Ruitergevecht bij zonsondergang., 1646
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El plano general es amplio, permitiendo apreciar la extensión del campo de batalla. La luz crepuscular, con tonos anaranjados y violáceos que se filtran entre las nubes oscuras, crea un ambiente dramático y melancólico. Esta iluminación no solo define los volúmenes de las figuras, sino que también contribuye a una atmósfera de fatalidad inminente.
En el primer plano, la figura central, montada en un caballo blanco, destaca por su posición prominente y su atuendo distinguido – un sombrero adornado con plumas rojas y un uniforme ostentoso. Su postura sugiere liderazgo o al menos una participación activa en el conflicto. A su alrededor, se agolpan otros jinetes y soldados, algunos luchando directamente, otros cayendo del caballo o yacentes en el suelo. La representación de la derrota y la muerte es implícita en las figuras prostradas y en la expresión de desesperación que parece emanar de los combatientes.
El fondo presenta una línea de árboles y vegetación densa, delineada por un resplandor rojizo, lo que sugiere un horizonte lejano y posiblemente una ciudad o fortaleza amenazada. La disposición de las figuras no es simétrica; el artista ha optado por una composición asimétrica para acentuar la sensación de desorden y caos inherente a la batalla.
Más allá de la mera representación del combate, se intuyen subtextos sobre la fragilidad de la vida, la vanidad de la guerra y la inevitabilidad del destino. La luz tenue del atardecer podría interpretarse como una metáfora de la decadencia y el fin de una era. La figura central, a pesar de su aparente poderío, no está exenta de vulnerabilidad; es solo un participante más en un conflicto que parece consumir todo a su paso. El uso del color, con predominio de tonos terrosos y oscuros, refuerza la impresión de pesimismo y desolación. La pintura invita a la reflexión sobre los costos humanos de la guerra y la naturaleza transitoria de la gloria.