Rijksmuseum: part 1 – Lingelbach, Johannes -- Italiaans marktplein met een kiezentrekker, 1651
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La iluminación es desigual, creando contrastes marcados entre las áreas iluminadas por el sol y las zonas más sombrías. Esta técnica acentúa la textura de los ropajes y los rostros de los personajes, dotándolos de una mayor individualidad. La paleta de colores es terrosa, con predominio de tonos ocres, marrones y grises, que evocan un ambiente realista y ligeramente melancólico.
En el primer plano, se distingue la figura de un hombre tirado en el suelo, aparentemente enfermo o herido, lo cual introduce una nota de sufrimiento y vulnerabilidad en medio del ajetreo general. A su lado, una mujer anciana le observa con preocupación, mientras que otros personajes parecen ignorar su situación, sugiriendo una indiferencia social característica de la época.
El fondo se desdibuja ligeramente, mostrando edificios antiguos y ruinas que aluden a un pasado glorioso en decadencia. Esta yuxtaposición entre el presente animado del mercado y las ruinas del pasado podría interpretarse como una reflexión sobre la transitoriedad de la vida y la inevitabilidad del cambio histórico.
La presencia de un caballo atado cerca del borde izquierdo sugiere la importancia del transporte animal en la economía local, mientras que los niños jugando al fondo añaden un toque de vitalidad y alegría a la composición. El detalle de una carreta cargada con materiales, posiblemente para la construcción o el comercio, refuerza la idea de una sociedad activa y productiva.
En general, la obra captura un instante fugaz en la vida cotidiana de una ciudad italiana del siglo XVII, ofreciendo una visión compleja y matizada de sus habitantes, sus costumbres y su entorno. La composición equilibrada, la atención al detalle y el uso sutil de la luz y la sombra contribuyen a crear una atmósfera realista y evocadora que invita a la reflexión sobre temas como la pobreza, la desigualdad social y la fragilidad de la existencia humana.