Rijksmuseum: part 1 – Swanenburg, Jacob Isaacsz. van -- Het laatste oordeel en de zeven hoofdzonden, 1600 - 1638
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A la izquierda, una multitud de figuras humanas se agita en el agua turbia y oscura. Algunas son arrastradas por corrientes violentas, mientras que otras luchan desesperadamente, sus rostros contorsionados por el terror. La presencia de personajes alados, con aspecto demoníaco, sugiere una intervención sobrenatural, un juicio divino o la ejecución de una sentencia condenatoria. Se percibe movimiento y caos, una sensación palpable de sufrimiento y desolación.
En contraste con este tumulto acuático, a la derecha se aprecia una formación rocosa que emerge del suelo, como si fuera una extensión natural de las llamas infernales. De esta roca surge una figura monstruosa, grotesca en su apariencia, con rasgos faciales exagerados y tentáculos que se extienden hacia el cielo. Alrededor de esta criatura, un grupo de personas ataviadas con ropas elegantes observa la escena con expresiones variadas: temor, arrepentimiento, resignación. Una figura femenina, vestida de blanco, destaca por su postura serena y su mirada dirigida hacia arriba, posiblemente implorando clemencia o buscando una señal divina.
La paleta cromática es limitada, dominada por tonos ocres, rojizos y grises oscuros, que contribuyen a la atmósfera sombría y apocalíptica de la obra. La luz, aunque intensa en el centro de la composición, no ilumina completamente la escena, dejando áreas sumidas en la penumbra, lo que acentúa la sensación de misterio y amenaza.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas relacionados con el juicio final, la condenación del pecado y la fragilidad de la existencia humana frente a fuerzas superiores. La representación de la ciudad en llamas podría simbolizar la decadencia moral o la destrucción causada por la guerra y la corrupción. La figura monstruosa, posiblemente una alegoría del Diablo o de las fuerzas del mal, representa el poder destructivo que acecha al ser humano. El grupo de observadores sugiere la diversidad de reacciones ante la adversidad: desde el pánico hasta la aceptación resignada, pasando por la esperanza en un posible redención. La figura femenina vestida de blanco podría representar la virtud o la fe, ofreciendo una tenue luz de esperanza en medio del caos y la desesperación. En definitiva, se trata de una obra que invita a la reflexión sobre la naturaleza humana, el destino y las consecuencias de nuestras acciones.