Rijksmuseum: part 1 – Hillegaert, Pauwels van -- De aftocht van het Spaanse garnizoen na de overgave van ’s-Hertogenbosch, 17 september 1629, 1630 - 1635
Aquí se observa una escena de retirada militar, ejecutada con una perspectiva aérea que domina un vasto paisaje. La composición se articula en torno a una columna serpenteante de figuras humanas y animales, que desfilan por un terreno ondulado hacia la lejanía. El horizonte está definido por una ciudad fortificada, visible a lo lejos, cuyo perfil se difumina bajo una atmósfera brumosa. La paleta cromática es dominada por tonos terrosos: marrones, ocres y verdes apagados que sugieren un ambiente melancólico y desolado. El cielo, cubierto de nubes grises, refuerza esta impresión de abatimiento. La luz es difusa, sin puntos focales evidentes, lo cual contribuye a la sensación general de uniformidad y resignación. En primer plano, se distinguen grupos de soldados españoles a caballo y a pie, acompañados por carros tirados por bueyes y una considerable cantidad de ganado. La disposición de las figuras no es caótica; hay un orden implícito en el movimiento, aunque la fatiga y la derrota son palpables en sus posturas y expresiones. Algunos personajes parecen observar hacia atrás, quizás con preocupación o nostalgia, mientras que otros avanzan con resignación. El autor ha prestado especial atención a los detalles de la representación del terreno: las ondulaciones del suelo, la vegetación dispersa y el curso del río que serpentea en el fondo. Estos elementos no son meramente decorativos; contribuyen a crear una sensación de inmensidad y aislamiento. La ciudad fortificada, situada en la línea del horizonte, se presenta como un símbolo de pérdida y derrota, marcando el fin de una ocupación. Más allá de la representación literal de un evento histórico, esta pintura parece explorar temas más profundos relacionados con la guerra, la derrota y la transitoriedad del poder. La ausencia de dramatismo exacerbado o exaltación heroica sugiere una reflexión sobre las consecuencias humanas del conflicto. La escala monumental de la escena, combinada con la atmósfera sombría, evoca un sentimiento de melancolía y desilusión. Se intuye una crítica implícita a la vanidad de las ambiciones militares y al costo humano de la guerra. La disposición de los personajes, su postura abatida y el paisaje desolado sugieren una reflexión sobre la fragilidad del poder y la inevitabilidad del cambio histórico.
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Hillegaert, Pauwels van -- De aftocht van het Spaanse garnizoen na de overgave van ’s-Hertogenbosch, 17 september 1629, 1630 - 1635 — Rijksmuseum: part 1
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La paleta cromática es dominada por tonos terrosos: marrones, ocres y verdes apagados que sugieren un ambiente melancólico y desolado. El cielo, cubierto de nubes grises, refuerza esta impresión de abatimiento. La luz es difusa, sin puntos focales evidentes, lo cual contribuye a la sensación general de uniformidad y resignación.
En primer plano, se distinguen grupos de soldados españoles a caballo y a pie, acompañados por carros tirados por bueyes y una considerable cantidad de ganado. La disposición de las figuras no es caótica; hay un orden implícito en el movimiento, aunque la fatiga y la derrota son palpables en sus posturas y expresiones. Algunos personajes parecen observar hacia atrás, quizás con preocupación o nostalgia, mientras que otros avanzan con resignación.
El autor ha prestado especial atención a los detalles de la representación del terreno: las ondulaciones del suelo, la vegetación dispersa y el curso del río que serpentea en el fondo. Estos elementos no son meramente decorativos; contribuyen a crear una sensación de inmensidad y aislamiento. La ciudad fortificada, situada en la línea del horizonte, se presenta como un símbolo de pérdida y derrota, marcando el fin de una ocupación.
Más allá de la representación literal de un evento histórico, esta pintura parece explorar temas más profundos relacionados con la guerra, la derrota y la transitoriedad del poder. La ausencia de dramatismo exacerbado o exaltación heroica sugiere una reflexión sobre las consecuencias humanas del conflicto. La escala monumental de la escena, combinada con la atmósfera sombría, evoca un sentimiento de melancolía y desilusión. Se intuye una crítica implícita a la vanidad de las ambiciones militares y al costo humano de la guerra. La disposición de los personajes, su postura abatida y el paisaje desolado sugieren una reflexión sobre la fragilidad del poder y la inevitabilidad del cambio histórico.