Rijksmuseum: part 1 – Dusart, Cornelis -- Boerenherberg, 1690
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La perspectiva es ligeramente elevada, permitiendo una visión panorámica del espacio y la multitud. El edificio principal, de estructura tosca y tejado de paja, domina el fondo, mientras que un exuberante follaje verde se extiende a lo largo del borde derecho, sugiriendo un entorno rural y abierto.
En primer plano, dos figuras centrales captan la atención: un hombre con atuendo rústico y una mujer sentada en un banco de madera. El hombre, vestido con un chaleco oscuro y un sombrero ancho, parece estar compartiendo un momento íntimo con la mujer, quien sostiene un pan o pastel que le ofrece. La iluminación sobre ellos es suave y cálida, creando un contraste sutil con el resto de la escena.
El patio está lleno de gente: algunos sentados alrededor de mesas improvisadas, otros conversando animadamente, y algunos más simplemente observando. Se percibe una atmósfera festiva, aunque no exuberante; más bien, se trata de una celebración sencilla y comunitaria. La presencia de un perro pequeño añade un toque de familiaridad y cotidianidad a la escena.
La paleta de colores es terrosa y naturalista, con predominio de tonos ocres, marrones y verdes. Los detalles en el vestuario de los personajes sugieren diferencias sociales sutiles, aunque todos parecen pertenecer a una misma clase social rural. La luz juega un papel importante en la creación de profundidad y volumen, resaltando las texturas de la ropa y los objetos presentes.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas relacionados con la vida rural holandesa del siglo XVII: la comunidad, el trabajo duro, la sencillez y la importancia de los momentos compartidos. La escena evoca una sensación de nostalgia por un pasado rural idealizado, donde las preocupaciones mundanas se desvanecen en medio de la camaradería y la alegría simple. La disposición de los personajes sugiere una jerarquía informal dentro del grupo, con el hombre y la mujer en primer plano representando quizás una pareja respetada o central en la comunidad. La presencia de alimentos implica generosidad y hospitalidad, elementos esenciales en la vida rural. En definitiva, se trata de un retrato vívido y detallado de una época y lugar específicos, que invita a la reflexión sobre los valores y costumbres de una sociedad pasada.