Rijksmuseum: part 1 – Schalcken, Godfried -- Mejuffrouw van Gool, gezelschapsdame van Josina Clara van Citters, 1699 - 1706
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La iluminación es crucial en la composición. Una luz tenue y focalizada ilumina su rostro y parte de su cuello, dejando el resto del cuerpo sumido en una penumbra profunda que se extiende hasta un fondo negro casi absoluto. Esta disposición acentúa la palidez de su piel, creando un efecto de luminosidad interior que resalta sus facciones: labios finos, nariz recta y ojos expresivos.
El atuendo es digno de mención. Lleva un vestido blanco con un escote pronunciado, revelando una insinuación del busto cubierto por una tela translúcida. Sobre este vestido se aprecia un manto o chal de color rojo-marrón, drapeado con elegancia sobre sus hombros y cayendo en suaves pliegues que añaden volumen a la figura. La textura de esta prenda parece ser más rica y pesada que la del vestido, sugiriendo una posición social elevada.
La peluca, elaborada con rizos abundantes y oscuros, enmarca su rostro y se eleva sobre su cabeza, siguiendo la moda de la época. El peinado, aunque complejo, no distrae de la expresión serena de la retratada.
Más allá de la representación literal, el retrato parece apuntar a una idealización de la belleza femenina dentro de un contexto social específico. La luz dirigida y la oscuridad circundante contribuyen a crear una atmósfera de misterio y solemnidad. La pose, aunque sencilla, transmite una sensación de dignidad y compostura. Se intuye una cierta melancolía en su expresión, que podría interpretarse como reflejo de las convenciones sociales de la época o como un indicativo de una personalidad más compleja de lo que aparenta. La ausencia de elementos decorativos o accesorios sugiere un deseo del artista de centrar la atención exclusivamente en el personaje y su presencia. El retrato no busca narrar una historia concreta, sino capturar un instante de quietud y revelar algo sobre la identidad de la retratada a través de su apariencia y expresión.