Rijksmuseum: part 1 – Walraven, Isaac -- Het sterfbed van Epaminondas, bevelhebber van het Thebaanse leger in de strijd tegen Sparta, 1726
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Alrededor de él, un grupo heterogéneo de personajes reacciona a su inminente partida. Algunos parecen sumidos en la desesperación, con gestos de lamento y manos alzadas al cielo. Otros, vestidos con armaduras y togas, muestran una compostura forzada, intentando mantener la dignidad ante la adversidad. Una mujer, vestida con ropajes ricos y adornada con joyas, se inclina sobre el lecho del moribundo, ofreciéndole un objeto que podría ser una espada o un símbolo de poder. Su expresión es ambigua; parece transmitir tanto duelo como resignación.
El autor ha dispuesto la composición para dirigir la mirada hacia el centro de la escena, utilizando la luz para resaltar la figura principal y los personajes más cercanos a él. La iluminación dramática crea fuertes contrastes entre luces y sombras, acentuando la atmósfera de solemnidad y tragedia. El fondo está ocupado por una tienda de campaña monumental, cuyo tejido pesado y oscuro sirve como telón de fondo para la acción. A través de las aberturas en la tela se vislumbra un paisaje brumoso, que sugiere la inmensidad del mundo exterior y la insignificancia de los asuntos humanos frente a la muerte.
La presencia de armas, estandartes y armaduras indica claramente el contexto militar de la escena. Sin embargo, más allá de la representación literal de una despedida guerrera, se percibe un subtexto que alude a temas universales como la mortalidad, el heroísmo, el deber y la pérdida. La serenidad del moribundo sugiere una aceptación estoica de su destino, mientras que las reacciones de los presentes reflejan la complejidad de las emociones humanas ante la muerte. La escena parece invitar a la reflexión sobre la naturaleza efímera de la vida y la importancia de la memoria histórica. El gesto de la mujer ofreciendo el objeto al moribundo podría interpretarse como una transferencia simbólica de liderazgo o un último acto de lealtad. La composición, en su conjunto, evoca una sensación de grandeza trágica, propia de las narrativas heroicas de la antigüedad.