Rijksmuseum: part 1 – Berchem, Nicolaes Pietersz. -- Stadswal van Haarlem in de winter., 1647
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En primer plano, tres figuras humanas – dos hombres vestidos con ropas gruesas y un niño– están ocupados en tareas laboriosas cerca de un par de caballos que parecen estar descansando o siendo alimentados. La presencia del niño sugiere una conexión entre el trabajo manual y la transmisión intergeneracional de las labores cotidianas. Un perro, pequeño y ágil, se une a la escena, añadiendo un toque de vitalidad en medio de la quietud invernal.
A la izquierda, una imponente estructura fortificada se alza sobre el terreno, con muros de piedra tosca que sugieren solidez y permanencia. Esta construcción, posiblemente parte de una muralla defensiva, establece una clara división entre el espacio humano y el entorno natural. La arquitectura es funcional, desprovista de ornamentación, reflejando la severidad del clima y las condiciones de vida.
En el horizonte, se vislumbran embarcaciones amarradas a un muelle, indicando la importancia del transporte fluvial para esta comunidad. La ciudadela distante, con su torre distintiva, define el límite visible del asentamiento humano. La disposición de los elementos en el paisaje – la fortaleza, las figuras humanas, los animales y la arquitectura urbana– sugiere una relación compleja entre el hombre, la naturaleza y la sociedad.
El uso del color es deliberado: tonos terrosos predominan en la construcción fortificada y en la vestimenta de las figuras, mientras que azules grises y marrones oscuros definen el cielo y el agua helada. Esta paleta cromática refuerza la atmósfera sombría y la sensación de aislamiento.
Más allá de una simple representación del paisaje invernal, esta composición parece explorar temas como el trabajo, la comunidad, la resistencia ante las inclemencias del tiempo y la relación entre el hombre y su entorno construido. La quietud generalizada y la ausencia de figuras centrales sugieren una reflexión sobre la vida cotidiana en un contexto rural y severo. La imagen evoca una sensación de introspección y contemplación, invitando al espectador a considerar la fragilidad de la existencia humana frente a las fuerzas naturales.