Francisco Jose De Goya y Lucientes – Still-Life with Sheeps Head, wood, Musee du Louvre, Pa
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La composición presenta una naturaleza muerta de marcado realismo y crudeza. En primer plano, se distinguen dos elementos principales: una cabeza de cordero y un trozo de carne con costillas expuestas. La cabeza, situada a la izquierda, exhibe detalles anatómicos precisos, incluyendo el ojo vidrioso y la textura del pelaje restante. El color predominante en esta sección es un tono rojizo-marrón que sugiere sangre coagulada o descomposición incipiente.
A su derecha, se observa una pieza de carne considerablemente más grande, cortada transversalmente para revelar las costillas óseas y el tejido muscular. La paleta de colores aquí también se centra en tonos cálidos, con variaciones de rojo, rosa y blanco que imitan la apariencia de la carne fresca, aunque con indicios de un brillo aceitoso que podría indicar su estado post-mortem.
El fondo es oscuro e indefinido, lo cual intensifica el foco visual sobre los objetos principales. La iluminación parece provenir de una fuente lateral izquierda, creando sombras pronunciadas y resaltando las texturas irregulares de la carne y el cráneo.
La disposición de los elementos no sigue un orden estético convencional; más bien, se presenta como una exhibición directa de materia prima, desprovista de cualquier idealización o embellecimiento. Esta falta de artificio sugiere una reflexión sobre la mortalidad y la naturaleza efímera de la vida. La presencia de la cabeza disociada del cuerpo y el trozo de carne cortado pueden interpretarse como símbolos de sacrificio, consumo y la brutalidad inherente al proceso alimentario.
La pintura evoca una sensación de incomodidad y repulsión, pero también puede ser vista como un estudio honesto y sin concesiones de la realidad física. La atención meticulosa a los detalles anatómicos y texturales sugiere un interés del artista en explorar las cualidades materiales de sus sujetos, más allá de cualquier connotación simbólica o moral. El contraste entre la forma orgánica de la cabeza y la geometría del corte de carne podría aludir a la tensión entre lo natural y lo artificial, lo vivo y lo muerto.