Francisco Jose De Goya y Lucientes – Incantation
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En primer plano, una mujer sentada, envuelta en ropas deshilachadas, parece estar sumida en un estado de desesperación o trance. Su rostro, parcialmente iluminado, denota angustia y vulnerabilidad. A su alrededor, se agolpan otras figuras, vestidas con hábitos oscuros que las integran a la sombra general, aunque algunos rostros emergen con expresiones inquietantes: una mezcla de fanatismo, temor y curiosidad mórbida.
El autor ha colocado en el centro del grupo un individuo vestido con ropas más claras, posiblemente el líder o encargado de dirigir la ceremonia. Su rostro se distingue por una expresión intensa, casi delirante, mientras extiende sus manos hacia arriba. Sobre ellos, flotan unas criaturas aladas, representadas de forma esquemática y amenazante, que parecen surgir de la propia oscuridad. La presencia de estas figuras fantásticas sugiere un vínculo con lo sobrenatural, reforzando la idea de una invocación o encantamiento en curso.
El paisaje de fondo es apenas visible, reducido a unas siluetas urbanas difusas que se pierden en la negrura. Esta ausencia de contexto geográfico contribuye a la sensación de aislamiento y a la universalidad del tema representado.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la superstición, el miedo a lo desconocido y la vulnerabilidad humana frente a fuerzas ocultas. La representación de la mujer en primer plano podría interpretarse como una metáfora de la opresión o la explotación, mientras que el ritual en sí mismo sugiere la búsqueda desesperada de consuelo o poder en un mundo hostil. La técnica pictórica, con su énfasis en las sombras y los contrastes dramáticos, intensifica la sensación de misterio y amenaza, invitando a la reflexión sobre la naturaleza humana y sus creencias más profundas. La composición, aunque caótica en apariencia, está cuidadosamente organizada para dirigir la mirada del espectador hacia el centro de la escena, donde se concentra la tensión emocional y simbólica.