Francisco Jose De Goya y Lucientes – The Miracle of St Anthony
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En el centro de la escena, una figura central, presumiblemente un santo por su hábito religioso, extiende su mano hacia arriba, como si invocara o señalara algo que ocurre en lo alto. Su postura es dinámica, transmitiendo una sensación de fervor y entrega. Alrededor de él se agrupa una multitud heterogénea: hombres, mujeres y niños, todos con expresiones de asombro y devoción. La disposición de la gente sugiere un movimiento circular, como si estuvieran convergiendo hacia el punto focal representado por la figura central y su gesto.
La parte superior del cuadro presenta una nebulosa de colores grises, azules y ocres, que sugieren una representación celestial o divina. Entre las nubes se distinguen figuras angelicales, aunque su forma es difusa y poco definida, contribuyendo a la sensación de misterio e inmaterialidad. La luz, representada por un halo brillante en el centro superior, parece emanar del cielo, iluminando la escena inferior y enfatizando la conexión entre lo terrenal y lo divino.
La técnica pictórica es notablemente expresiva; se aprecia una pincelada suelta y vibrante que crea una atmósfera de movimiento y emoción. La ausencia de líneas definidas y el uso de colores suaves contribuyen a la sensación de irrealidad y trascendencia.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas de fe, milagro y mediación divina. El gesto del santo sugiere un papel intercesor entre los humanos y lo sagrado. La multitud reunida simboliza la comunidad creyente, buscando consuelo y esperanza en la intervención divina. La representación celestial, con sus ángeles y su luz radiante, refuerza la idea de una realidad superior que trasciende el mundo terrenal. El formato circular, al evocar una cúpula o bóveda celeste, sugiere una visión del universo como un espacio sagrado donde se manifiestan los milagros. Se intuye una narrativa de intervención divina, donde lo visible y tangible se entrelaza con lo espiritual e inefable.