Francisco Jose De Goya y Lucientes – The Yard of a Madhouse
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La escena se desarrolla en un espacio cerrado y austero, posiblemente un patio o corral interior delimitado por muros altos que convergen hacia un punto de fuga superior, acentuando una sensación de encierro y opresión. La luz, tenue e irregular, proviene de una abertura en la parte alta, proyectando sombras pronunciadas que contribuyen a la atmósfera sombría y perturbadora.
En el centro de la composición, se observa un grupo de figuras humanas involucradas en una lucha caótica y violenta. Los cuerpos, despojados de gran parte de su vestimenta, exhiben posturas retorcidas y expresiones faciales de angustia, furia o desesperación. La representación anatómica es deliberadamente tosca y exagerada, enfatizando la brutalidad del enfrentamiento y la pérdida de control racional.
En primer plano, varias figuras parecen estar en un estado de agitación extrema: una mujer se cubre el rostro con las manos, mientras que otras muestran gestos de pánico o agresividad. Un hombre vestido con ropas más formales observa la escena desde una posición elevada, manteniendo una distancia física y emocional del tumulto. Su presencia sugiere una figura de autoridad o un espectador externo, posiblemente un guardián o médico.
La paleta cromática es limitada, dominada por tonos terrosos, grises y ocres que refuerzan la sensación de decadencia y desesperanza. La pincelada es enérgica y expresiva, con trazos gruesos y texturizados que transmiten una intensidad emocional palpable.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas relacionados con la locura, la violencia, el control social y la condición humana. El espacio confinado y la falta de escapatoria sugieren un ambiente opresivo donde los individuos son privados de su libertad y dignidad. La lucha física puede interpretarse como una metáfora del conflicto interno o la batalla contra las fuerzas irracionales que amenazan la cordura. La figura observadora plantea interrogantes sobre el papel de la razón y la autoridad frente al sufrimiento humano, así como la ética de la observación y el tratamiento de aquellos considerados anormales. La deshumanización implícita en la representación de los cuerpos desnudos y la brutalidad del enfrentamiento sugieren una crítica a las instituciones que buscan controlar y reprimir la individualidad.