Jean Baptiste Siméon Chardin – Still Life with Pestle and Mortar, Pitcher and copper Cauldron
Ubicación: Thyssen-Bornemisza Museum (El Museo de arte Thyssen-Bornemisza), Madrid.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
A la izquierda, observamos un pequeño mortero junto a un vaso de cerámica de color miel, ambos ligeramente iluminados, lo que atrae el ojo hacia ellos. En el centro, una jarra de vidrio verde oscuro domina la escena por su tamaño y posición vertical. Su superficie refleja la luz de manera sutil, sugiriendo profundidad y peso.
Junto a la jarra, se encuentra un caldero de cobre con un mango curvo que se extiende hacia afuera del marco, creando una sensación de continuidad visual. Dentro del caldero, y extendiéndose sobre el banco, se amontonan varios ingredientes: ajos, pescado (posiblemente merluza), y lo que parecen ser hierbas o especias. Una tela blanca, arrugada y con pliegues expresivos, cubre parcialmente estos elementos, añadiendo textura y suavidad a la composición. Algunas herramientas de cocina, como un cuchillo, se encuentran dispersas entre los ingredientes.
La iluminación es tenue y dirigida, creando fuertes contrastes de luz y sombra que acentúan las texturas y el volumen de los objetos. La paleta de colores es limitada, dominada por tonos terrosos, verdes oscuros y blancos, lo que contribuye a una atmósfera de quietud y contemplación.
Más allá de la mera representación de objetos, esta pintura evoca un sentido de laboriosidad doméstica y la preparación cuidadosa de alimentos o remedios. La presencia del mortero y el caldero sugiere una conexión con la alquimia o la farmacia tradicional, implicando procesos de transformación y creación. La tela blanca, con su textura suave y sus pliegues delicados, introduce un elemento de intimidad y fragilidad en la escena. El pescado, a pesar de estar presentado de manera realista, podría simbolizar la transitoriedad de la vida y la inevitabilidad del cambio. En conjunto, la obra transmite una sensación de quietud, reflexión y una apreciación por la belleza inherente a los objetos más humildes.