Nicolas Poussin – The Holy Family with Saints Anne, Elizabeth and John the Baptist
Ubicación: National Gallery, Dublin.
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El grupo central está formado por tres figuras adultas y varios niños. A la izquierda, un hombre de barba oscura, vestido con una túnica roja, se presenta como una figura protectora. En el centro, una mujer vestida de blanco, con un velo que cubre su cabello, irradia serenidad y dignidad. Sentada frente a ellos, una joven sostiene en sus brazos a un niño pequeño, quien es mirado con afecto por los presentes. A los pies del grupo principal, se agolpan varios niños desnudos, algunos sosteniendo flores o ramas de laurel, otros simplemente observando la escena con expresiones variadas que oscilan entre la curiosidad y la reverencia.
La paleta cromática es rica y contrastada. El rojo intenso de la túnica masculina contrasta con el blanco impoluto del atuendo femenino, mientras que los azules vibrantes de las vestimentas inferiores aportan una nota de frescura y vitalidad. La luz, proveniente de un lado, modela las figuras y acentúa sus volúmenes, creando un juego de luces y sombras que añade profundidad a la composición.
Más allá de la representación literal de una escena familiar, esta pintura parece explorar temas relacionados con la divinidad, la virtud y la inocencia. La presencia de los niños desnudos, representados con una belleza idealizada, evoca la pureza original del ser humano antes de la caída. El gesto de ofrecer flores sugiere un acto de ofrenda o veneración. La arquitectura en el fondo, aunque distante, insinúa una conexión entre lo terrenal y lo celestial, sugiriendo que los personajes se encuentran en un lugar privilegiado, a medio camino entre el mundo humano y el divino. La mirada dirigida hacia el espectador, especialmente la de la mujer central, establece una relación directa con quien observa la obra, invitándolo a participar en la contemplación de esta escena sagrada. El paisaje difuso podría interpretarse como una representación del paraíso o un lugar idealizado, reforzando así la atmósfera de trascendencia que impregna toda la composición.