Nicolas Poussin – Childhood of Bacchus
Ubicación: Conde Museum (Musée Condé), Chantilly.
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En el centro del conjunto, una figura femenina, presumiblemente una ninfa o una diosa, se sienta con un gesto que mezcla protección y resignación. Su mirada está dirigida hacia abajo, como si estuviera absorta en sus pensamientos o preocupada por lo que ocurre a su alrededor. Sobre ella, un niño pequeño se aferra a su hombro, buscando refugio o consuelo.
A la izquierda de la composición, otra figura femenina reclinada parece observar la escena con una expresión ambivalente; no es clara si siente curiosidad, desinterés o incluso cierta inquietud. Su postura relajada contrasta con la tensión palpable en el resto del grupo.
En la parte inferior derecha, un niño yace sobre una tela roja, rodeado de uvas y lo que parece ser una copa derramada. Su expresión es de placer despreocupado, casi infantil, ajeno a la atmósfera más seria que impregna al resto de los personajes. A su lado, una figura con rasgos bestiales – mitad hombre, mitad cabra – se inclina hacia adelante, observando a los niños con una mirada que podría interpretarse como benevolente o, por el contrario, amenazante. La presencia de esta criatura introduce un elemento de lo salvaje y lo primordial en la escena.
El fondo está difuminado, pero se distinguen árboles y rocas que contribuyen a la sensación de profundidad y misterio. En la parte superior derecha, una pequeña abertura entre los árboles permite vislumbrar un paisaje más amplio, quizás indicando una salida o una esperanza más allá del entorno inmediato.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas relacionados con la inocencia, el placer, la protección maternal y la dualidad de la naturaleza humana – lo civilizado frente a lo salvaje, lo divino frente a lo terrenal. La presencia de los niños sugiere una representación de la infancia o un período formativo, mientras que las figuras adultas parecen asumir roles de tutela, observación o incluso participación en este proceso. La atmósfera general es de melancolía y misterio, invitando al espectador a reflexionar sobre la naturaleza del deseo, el tiempo y la condición humana. La tela roja sobre la que reposa uno de los niños podría simbolizar pasión, vitalidad o incluso un sacrificio inminente, añadiendo una capa adicional de complejidad a la interpretación de la obra.