Marinus van Reymerswaele (Workshop of) – St Jerome
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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Aquí se observa una composición densa y simbólica, centrada en la figura de un hombre mayor con barba canosa y expresión introspectiva. Viste una túnica roja, cuyo color intenso contrasta con el fondo oscuro que acentúa su presencia. Su mano derecha descansa sobre un libro abierto, mientras que la izquierda se apoya en el borde de la mesa, creando una sensación de cansancio o contemplación.
El escritorio, abarrotado de objetos, es el eje central de la escena. Un cráneo humano yace a sus pies, elemento recurrente en la iconografía memento mori, recordatorio de la fugacidad de la vida y la inevitabilidad de la muerte. Junto al cráneo se encuentra una representación escultórica de Cristo crucificado, un símbolo de redención y sacrificio que establece una conexión entre el hombre representado y su fe.
El libro abierto es fundamental para comprender la escena. Sus páginas están cubiertas de texto manuscrito, y en una de ellas se aprecia una pequeña ilustración figurativa. La presencia del libro sugiere una dedicación al estudio, a la escritura o a la traducción de textos sagrados. A su lado, un tintero, plumas, tijeras y pergaminos desparramados refuerzan esta idea de labor intelectual.
En el fondo, se distingue una estantería repleta de libros y objetos diversos: una lámpara apagada, papeles enrollados y otros volúmenes apilados. Esta acumulación de conocimiento sugiere un espacio de erudición y reflexión. Un sombrero rojo, apoyado sobre la estantería, añade un elemento de distinción o autoridad a la composición.
La presencia del león, situado en la esquina inferior derecha, es particularmente significativa. El león, tradicionalmente asociado con San Jerónimo (aunque esta conexión no se explicita aquí), puede interpretarse como símbolo de fortaleza espiritual, dominio sobre los instintos y protección divina. Su mirada fija y su postura serena contrastan con la fragilidad del cráneo y la expresión pensativa del hombre.
En conjunto, la pintura transmite una profunda reflexión sobre la vida, la muerte, la fe y el conocimiento. La acumulación de símbolos invita a una lectura alegórica, sugiriendo un momento de introspección en el que el individuo confronta su propia mortalidad y busca significado en el estudio y la contemplación religiosa. El artista ha logrado crear una atmósfera de solemnidad y misterio, donde cada objeto contribuye a la complejidad del mensaje general.