Bernat Martorell – Saint George and the Dragon
Ubicación: Art Institute, Chicago.
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El dragón, representado en tonos oscuros y con una anatomía grotesca, exhibe un aspecto amenazante. Su cuerpo está parcialmente derrotado, mostrando huesos y cráneos dispersos alrededor, lo cual alude a las víctimas previas de la bestia. La escena central se concentra en el momento crucial del enfrentamiento: el caballero sostiene una lanza que parece penetrar al dragón, aunque no se aprecia un impacto directo ni fatal.
En segundo plano, una figura femenina, vestida con ropajes suntuosos de color rosa y blanco, observa la acción con expresión serena y resignada. Su posición sugiere una cualidad pasiva, casi como si fuera el premio o la recompensa por la victoria del caballero. Detrás de ella se levanta una fortaleza amurallada, que podría simbolizar la ciudad o reino liberado del dragón. En el extremo derecho, un rebaño de ovejas pastorea en un paisaje agreste, posiblemente representando la población inocente salvada.
La paleta cromática es rica y contrastante: los tonos claros del caballo blanco y la armadura dorada se contraponen a las sombras profundas del dragón y el fondo oscuro. La luz, aunque uniforme, resalta ciertos elementos clave como la figura del caballero y el rostro de la mujer.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas de valentía, fe, redención y la lucha entre el bien y el mal. El dragón encarna las fuerzas oscuras que amenazan a la comunidad, mientras que el caballero representa la virtud y la protección divina. La figura femenina podría interpretarse como una representación de la inocencia o incluso del alma en peligro, esperando ser rescatada. La composición general transmite un mensaje de esperanza y triunfo sobre la adversidad, aunque con una cierta melancolía palpable en la expresión de la mujer observadora. El simbolismo es evidente, invitando a una lectura más allá de lo puramente literal.