Carl Wahlbom – King Gustav II Adolf of Sweden at Stuhm
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En el centro, una figura ecuestre destaca por su posición y vestimenta. Montado sobre un caballo blanco, parece ser el foco principal de la acción, aunque se encuentra en medio del torbellino bélico. Su postura, con el brazo levantado como si intentara defenderse o señalar algo, sugiere liderazgo y determinación frente a la adversidad. La luz incide directamente sobre él, acentuando su figura contra la penumbra generalizada.
A su alrededor, una multitud de jinetes se entrelazan en un choque furioso. Los caballos, representados con gran realismo y expresividad, son elementos clave para transmitir la violencia del momento. Sus movimientos bruscos, las crines al viento y los relinchos implícitos contribuyen a crear una atmósfera de pánico y confusión. Se aprecia el uso de una paleta de colores terrosos y oscuros, con toques de blanco que resaltan la figura central y algunos detalles en la indumentaria.
El fondo se difumina intencionalmente, sugiriendo un paisaje montañoso envuelto en humo y niebla, lo cual intensifica la sensación de profundidad y caos. La presencia de un cuerpo caído a los pies del caballo en primer plano sirve como recordatorio sombrío de las consecuencias de la guerra.
Más allá de la representación literal de una batalla, la obra parece explorar temas más profundos relacionados con el heroísmo, el sacrificio y la fragilidad humana frente al poder destructivo de la guerra. La figura central, aunque aparentemente invulnerable sobre su corcel blanco, no está exenta de vulnerabilidad; se le ve rodeado por el peligro, implicando que incluso los líderes están sujetos a las mismas fuerzas implacables del destino. El uso de la luz y la sombra contribuye a crear una atmósfera de misticismo y solemnidad, elevando la escena más allá de un simple registro histórico para sugerir una reflexión sobre la naturaleza humana y el costo del liderazgo en tiempos de conflicto. La composición general transmite una sensación de movimiento constante y descontrol, atrapando al espectador en medio de la furia de la batalla.