Peter Paul Rubens – Rubens The Incredulity of St Thomas
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La figura central es un hombre desnudo hasta el torso, iluminado con una luz intensa que resalta su musculatura y la textura de su piel. Este personaje extiende su mano hacia dos hombres que se inclinan sobre él, sus rostros marcados por la incredulidad y la búsqueda de confirmación. Uno de ellos, anciano y de barba blanca, toca la herida en el costado del hombre desnudo con un gesto deliberado, casi inquisitivo. El otro, más joven, observa con atención, su expresión una mezcla de duda y asombro.
A la izquierda, un hombre vestido con ropas oscuras y un cuello alto, parece ser un espectador o incluso un retratista que ha sido incluido en la escena. Su mirada dirigida hacia el observador establece una conexión directa entre el evento representado y el público. A su lado, una mujer elegantemente ataviada, también con un cuello alto distintivo, sostiene un rosario, su rostro denota devoción y contemplación silenciosa.
La paleta de colores es rica y terrosa, dominada por tonos ocres, marrones y rojos que contribuyen a la atmósfera dramática. La luz, contrastante y focalizada, acentúa los detalles anatómicos y las expresiones faciales, intensificando el impacto emocional de la escena.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la fe, la duda y la necesidad humana de evidencia tangible para aceptar lo inexplicable. El gesto de tocar la herida simboliza una búsqueda de verdad que trasciende la mera creencia. La inclusión del hombre vestido con ropas contemporáneas sugiere una reflexión sobre la relación entre el pasado bíblico y el presente del espectador, invitándolo a cuestionar su propia fe y percepción de la realidad. La mujer con el rosario representa la devoción femenina, un contrapunto silencioso a la duda masculina que domina la escena central. La composición en general transmite una sensación de intimidad y dramatismo, como si el observador fuera testigo de un momento crucial en la historia religiosa.