Vladimir Borovikovsky – Portrait of Martha (Maria) Dmitrievna Dunina
Ubicación: The State Tretyakov Gallery, Moscow (Государственная Третьяковская галерея).
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La paleta cromática se centra en tonos cálidos: rojos intensos que dominan la prenda exterior, contrastados con los blancos y cremas del vestido interior y el turbante que cubre su cabello. La iluminación es suave y difusa, modelando delicadamente sus facciones y creando una atmósfera de intimidad. Se aprecia un juego sutil de luces y sombras en la piel, acentuado por las hebras de pelo que se escapan del turbante y caen sobre sus hombros.
La composición es formal pero no rígida. Sus brazos están cruzados sobre el pecho, un gesto que puede interpretarse como una señal de modestia o incluso de defensa. El fondo, aunque oscuro y poco definido, revela la silueta de una planta en maceta, elemento decorativo que aporta una nota de naturalismo a la escena.
Un detalle particularmente intrigante es el pequeño retrato ovalado sujeto a su prenda. Se trata de un hombre con uniforme militar, cuya identidad permanece desconocida para el espectador. Su inclusión sugiere una conexión personal significativa, posiblemente un esposo, un familiar o un admirador. Este elemento introduce una capa adicional de complejidad en la interpretación del retrato, insinuando una historia detrás de la imagen representada.
La expresión facial de la retratada es compleja y difícil de descifrar completamente. No se trata de una sonrisa abierta ni de una mueca exagerada; más bien, hay una sutil tensión en sus labios y una ligera tristeza en sus ojos que invitan a la reflexión sobre su estado anímico. La pose, aunque elegante, no carece de cierta vulnerabilidad, lo que sugiere una personalidad compleja y matizada.
En general, el retrato transmite una sensación de elegancia contenida y una profunda introspección psicológica. Más allá de la mera representación física, se intuye un relato personal, una historia de relaciones y emociones que permanece velada para el observador. La maestría del artista reside en su capacidad para capturar no solo la apariencia externa de la retratada, sino también una sugerencia de su mundo interior.