Vladimir Borovikovsky – Portrait of Alexey Ivanovich Vasiliev
Ubicación: The State Tretyakov Gallery, Moscow (Государственная Третьяковская галерея).
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En este óleo ovalado, el autor presenta a un hombre de mediana edad, retratado de medio cuerpo y con una mirada directa al espectador. La composición se centra en la figura, destacando su rostro y vestimenta. El personaje posee facciones robustas, con una piel que sugiere los efectos del tiempo y la experiencia; sus ojos, aunque no intensamente expresivos, transmiten cierta serenidad y determinación.
El individuo viste un uniforme de corte militar, presumiblemente naval por el color oscuro y la botonadura característica. La presencia de condecoraciones –una cruz sobre el pecho y una estrella en el lado izquierdo– indica que se trata de un hombre distinguido, probablemente reconocido por sus servicios o valentía. El cuello alto y la corbata blanca sugieren un cierto estatus social y apego a las convenciones de la época.
El fondo es oscuro e indefinido, lo cual intensifica la atención sobre el sujeto. Se vislumbran pinceladas que podrían aludir a elementos naturales, quizás nubes o un paisaje brumoso, pero su ejecución es deliberadamente vaga, evitando distracciones y reforzando la idea de una representación más psicológica que contextual.
La paleta cromática se caracteriza por tonos sobrios: azules oscuros, grises y ocres dominan la escena. El uso de la luz es sutil, modelando el rostro del personaje y resaltando los detalles de su vestimenta.
Subyacentemente, la obra parece explorar temas relacionados con el honor, el deber y la posición social. La firmeza en la mirada y la ostentación de las insignias militares sugieren un individuo consciente de su rol y responsabilidades. No obstante, la expresión general no es grandilocuente; más bien, se percibe una cierta introspección o melancolía que añade complejidad al retrato. El formato ovalado, común en los retratos del siglo XVIII y principios del XIX, acentúa el carácter íntimo de la representación, invitando a una contemplación personal del individuo.