Vladimir Borovikovsky – Portrait of Count Lev Kirillovich Razumovsky
Ubicación: Radishchev Art Museum, Saratov (Художественный музей имени А. Н. Радищева).
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La iluminación es suave y difusa, creando un ambiente de serenidad y nobleza. Una luz tenue ilumina el rostro desde un lado, revelando sutiles matices en la piel y acentuando los rasgos faciales: una frente amplia, ojos expresivos con una mirada directa al espectador, y labios finos que sugieren una personalidad reservada e inteligente. La barba incipiente, de un tono grisáceo, contribuye a su apariencia distinguida y a transmitir una sensación de experiencia.
El hombre viste un elegante traje oscuro, probablemente de terciopelo, con cuello alto y solapas bien definidas. La camisa blanca, con un elaborado nudo de corbata o pajarita, añade un toque de sofisticación al conjunto. La textura del tejido se sugiere mediante pinceladas rápidas y precisas, que capturan la caída del material y su volumen.
El fondo es oscuro y neutro, sin elementos distractores que puedan desviar la atención del espectador del sujeto principal. Esta oscuridad resalta aún más el rostro iluminado y acentúa la sensación de profundidad en la composición.
Más allá de una simple representación física, este retrato parece buscar transmitir un mensaje sobre el carácter y la posición social del retratado. La postura erguida, la mirada firme y la vestimenta impecable sugieren dignidad, confianza y pertenencia a una clase privilegiada. La expresión facial es contenida, pero no carente de calidez; se intuye una inteligencia discreta y un cierto grado de melancolía.
El retrato evoca una época de refinamiento y elegancia, donde la apariencia personal era un reflejo del estatus social y los valores culturales. La ausencia de accesorios o símbolos ostentosos sugiere una modestia calculada, propia de aquellos que no necesitan demostrar su poder a través de la exhibición material. En definitiva, se trata de una representación idealizada de un hombre de su tiempo, cuyo retrato busca perdurar en el tiempo como testimonio de su importancia y carácter.