Metropolitan Museum: part 2 – Peter Paul Rubens - The Coronation of the Virgin
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En el núcleo de la obra, una figura femenina, ataviada con ropajes azules y blancos, se encuentra sentada sobre lo que parece ser una nube o plataforma elevada. Su expresión es serena, casi contemplativa, mientras recibe un objeto que se asemeja a una corona. A su derecha, una figura masculina barbuda, vestida con túnicas rojizas, extiende la mano para colocar dicha corona sobre su cabeza. La luz incide directamente sobre sus rostros, acentuando su importancia dentro de la narrativa.
A la izquierda de la figura central, se distingue otra presencia masculina, igualmente envuelta en ropajes amarillos y con una expresión de benevolencia. Parece participar activamente en el acto de coronación, aunque su rol preciso es menos evidente que el del personaje a la derecha.
En la parte inferior de la composición, un grupo de pequeñas figuras aladas, presumiblemente querubines o ángeles, se agolpan en una actitud de reverencia y júbilo. Su presencia refuerza la naturaleza divina y sagrada del evento representado.
La paleta cromática es rica y vibrante, dominada por tonos dorados, rojos, azules y blancos. La pincelada es suelta y expresiva, contribuyendo a la sensación de movimiento y dramatismo. El uso de la luz es fundamental para crear una atmósfera mística y resaltar las figuras principales.
Más allá de la representación literal del acto de coronación, se pueden inferir varios subtextos. La escena parece aludir a un momento de investidura o exaltación, posiblemente relacionado con la divinidad y el poder espiritual. La figura femenina central podría representar una reina o soberana, elevada a un estatus superior por la gracia divina. El gesto de coronación simboliza la concesión de autoridad y legitimidad. La disposición de los personajes sugiere una jerarquía: la figura masculina a la derecha parece ejercer un papel de liderazgo o intermediario entre lo divino y lo humano. La multitud de ángeles refuerza la idea de una intervención celestial en los asuntos terrenales. En definitiva, el autor buscó transmitir una sensación de grandeza, solemnidad y trascendencia espiritual.