Yoshitoshi – 080 Monkey Music Moon Sarugalu no tsuki
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Aquí se observa una composición que combina elementos de retrato y paisaje, ejecutada con la precisión característica del grabado japonés. La figura central es un hombre ataviado con ropas tradicionales, presumiblemente un samurái o un individuo de alta alcurnia, dado el porte y la indumentaria. Su postura es ligeramente girada hacia el espectador, mostrando una expresión serena que sugiere autoridad y compostura. El kimono, de tonalidades azules y grises, se despliega con elegancia, creando líneas diagonales que dinamizan la composición. Se aprecia un cinturón ancho y una espada katana visible a través de las ropas, elementos que refuerzan su estatus guerrero o noble.
En el plano de fondo, se revela un paisaje nocturno iluminado por la luz de la luna. Un panel de madera, posiblemente una puerta corredera shōji, enmarca la escena, permitiendo vislumbrar un patio interior donde unos personajes, presumiblemente músicos, están interpretando para un grupo de monos. Estos últimos, representados con cierto humor y detalle, parecen absortos en la música, generando una atmósfera de fantasía y juego. La presencia de los monos introduce un elemento de irreverencia y quizás una crítica sutil a las convenciones sociales o al comportamiento humano.
El árbol de pino, situado en la parte superior del cuadro, actúa como un elemento estabilizador y simbólico. El pino es un motivo recurrente en el arte japonés, asociado con la longevidad, la resistencia y la conexión con la naturaleza. Su silueta oscura contrasta con la luminosidad del paisaje lunar, creando una sensación de profundidad y misterio.
La paleta cromática se centra en tonos fríos: azules, grises y verdes, acentuados por el blanco de la luna y los reflejos en las superficies. Esta elección contribuye a crear una atmósfera melancólica y contemplativa. El uso del grabado permite una gran riqueza de detalles y una precisión en la representación de las texturas, desde la seda del kimono hasta las hojas del pino.
En cuanto a los subtextos, se puede interpretar esta obra como una reflexión sobre el poder, la música y la naturaleza humana. La figura central, con su presencia imponente, podría representar un gobernante o un individuo que ejerce autoridad. La escena de los músicos y los monos sugiere una crítica al comportamiento humano, quizás a la vanidad o a la falta de seriedad. El paisaje lunar evoca un sentido de trascendencia y conexión con el universo. La yuxtaposición de estos elementos crea una obra compleja y sugerente que invita a múltiples interpretaciones.