Albrecht Dürer – Courtyard of the Former Castle in Innsbruck without Clouds
Ubicación: Albertina Graphic Arts Collection, Vienna (Graphische Sammlung Albertina).
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El autor ha empleado una paleta de colores apagados y terrosos: ocres, grises, amarillentos y tonos rojizos dominan la escena, contribuyendo a una atmósfera melancólica y evocadora del paso del tiempo. La luz es difusa, sin sombras marcadas, lo que sugiere un día nublado o una hora indeterminada. Esta falta de contraste acentúa la sensación de quietud y desolación.
La pavimentación del patio se presenta como una superficie extensa y ligeramente inclinada, que converge hacia un punto de fuga distante, reforzando la profundidad espacial. Los edificios muestran una arquitectura gótica tardía o renacentista temprana, con detalles ornamentales sutiles en las ventanas y los aleros. Se aprecia una cuidadosa atención a la representación de la textura de la piedra y el ladrillo, aunque se ha optado por una ejecución esquemática que prioriza la impresión general sobre el detalle minucioso.
Más allá de la mera descripción arquitectónica, la pintura parece sugerir reflexiones sobre la historia, la memoria y la decadencia. La ausencia total de figuras humanas intensifica esta sensación de abandono y aislamiento. El patio, antaño probablemente un lugar de actividad y vida social, se presenta ahora como un espacio vacío, cargado de una silenciosa melancolía. La solidez de las estructuras contrasta con la atmósfera etérea que impregna la escena, creando una tensión visual que invita a la contemplación. Se intuye una historia oculta tras estas paredes, un pasado que se desvanece lentamente en el tiempo. La ausencia de nubes en el cielo, mencionada en el título, podría interpretarse como una metáfora de la permanencia de la estructura frente a las vicisitudes del clima y los cambios históricos, aunque también acentúa la sensación de artificialidad y frialdad.