David Klöcker Ehrenstråhl – Bengt Horn of Minney
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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A ambos lados del hombre se encuentran dos mujeres, vestidas con atuendos lujosos en tonos contrastantes: el rojo intenso para la figura izquierda y el azul profundo para la derecha. La mujer a la izquierda presenta una pose modesta, con las manos delicadamente entrelazadas sobre su regazo, lo que podría interpretarse como virtud o sumisión. La mujer de la derecha, por otro lado, extiende una mano hacia el hombre central, un gesto que puede simbolizar apoyo, consuelo o incluso una transferencia de poder. La disposición de sus cuerpos crea una sensación de equilibrio y armonía dentro del conjunto.
En la parte superior, un puto alado flota entre las nubes, sosteniendo lo que parece ser un pergamino. Esta figura angelical introduce una dimensión alegórica a la obra. El puto, tradicionalmente asociado con el amor, la divinidad y la mensajería celestial, sugiere una conexión con lo divino o con un destino preordenado. El pergamino que sostiene podría representar un decreto, una promesa o incluso un linaje noble.
La paleta de colores es rica y dramática, dominada por tonos cálidos como el rojo y el dorado, contrastados con los azules más fríos. La luz incide sobre las figuras principales, resaltando sus rasgos y la textura de sus ropas, mientras que el fondo oscuro crea una sensación de profundidad y misterio. La composición general es densa y opulenta, reforzando la impresión de riqueza y poder.
Subtextualmente, la obra parece aspirar a legitimar la posición del hombre central, posiblemente como gobernante o líder. La presencia de las mujeres sugiere su importancia en el entramado familiar y social, mientras que el puto con el pergamino alude a una justificación divina o histórica para su autoridad. La puesta en escena, más que un simple retrato, funciona como una declaración visual de estatus y poderío. Se intuye una narrativa implícita sobre la herencia, la responsabilidad y la conexión con fuerzas superiores.