David Klöcker Ehrenstråhl – Karl XI’s livestock Sultan
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El paisaje que se despliega en segundo plano es notablemente distante y difuso. Se intuyen edificios de arquitectura señorial, posiblemente un palacio o fortaleza, rodeados por montañas lejanas y un cuerpo de agua que se pierde en la bruma. Esta representación del entorno contribuye a una atmósfera de grandiosidad y misterio, situando al caballo dentro de un contexto histórico y social específico.
La iluminación es desigual, con fuertes contrastes entre las zonas iluminadas y las sombrías. Esto enfatiza el relieve muscular del caballo y crea una sensación dramática en la escena. La luz parece provenir de una fuente lateral, resaltando los contornos del animal y proyectando sombras que contribuyen a su volumen.
En el ángulo inferior derecho, se aprecia una piedra con inscripción, cuyo texto es difícil de descifrar completamente pero sugiere un registro histórico o una dedicación al ejemplar representado. Este detalle añade una capa de significado a la obra, insinuando una importancia particular del caballo más allá de su valor estético.
Subtextualmente, la pintura parece celebrar la nobleza y el poder. El caballo, símbolo tradicional de fuerza, elegancia y estatus social, se presenta en un momento de máximo dinamismo, sugiriendo vitalidad y dominio. La inclusión del paisaje arquitectónico distante podría aludir a una conexión con la realeza o la aristocracia, reforzando la idea de que el animal es un bien preciado y valioso. El gesto de elevarse sobre las rocas puede interpretarse como una superación de obstáculos o una manifestación de superioridad. La atmósfera general evoca una sensación de solemnidad y respeto hacia el sujeto representado, sugiriendo que se trata de algo más que un simple caballo: es un símbolo de poder, estatus y quizás, incluso, de la propia monarquía.