Part 1 – Antoine Pesne (1683-1757) - Self-Portrait with the daughters Henriette and Marie front of the easel
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Las dos mujeres están situadas a ambos lados del artista. La mujer de la izquierda, ligeramente detrás del hombre, lleva un vestido con encajes y adornos florales en el cabello. Su postura es más formal y rígida que la de la joven situada a su derecha. Esta última, sentada sobre una tela drapeada, exhibe una expresión más juvenil y despreocupada. El atuendo de esta mujer también es refinado, con un vestido blanco ricamente decorado con encajes y adornos. Un pequeño perro negro se encuentra posado en su regazo, añadiendo un elemento de ternura a la composición.
El fondo es oscuro y difuso, lo que concentra la atención del espectador sobre los personajes principales. Se intuyen elementos arquitectónicos, como una puerta o ventana, pero estos están deliberadamente desdibujados para no distraer de la escena central. La iluminación es suave y uniforme, resaltando las texturas de los tejidos y los detalles faciales.
Más allá de la representación literal de un retrato familiar, esta obra parece ofrecer algunas claves sobre el rol del artista en la sociedad de su tiempo. El caballete y los pinceles sugieren una declaración explícita de su oficio, mientras que la elegancia de la vestimenta y la presencia de las mujeres indican un deseo de proyectar una imagen de respetabilidad y prosperidad. La inclusión de las hijas podría interpretarse como una afirmación de la continuidad familiar y el legado artístico. El perro, por su parte, introduce un elemento de domesticidad y afecto que humaniza a los retratados.
La composición general transmite una sensación de estabilidad, armonía y refinamiento, características propias del gusto estético predominante en el siglo XVIII. La disposición de las figuras, la iluminación cuidada y la atención al detalle contribuyen a crear un retrato idealizado que busca inmortalizar no solo la apariencia física de los retratados, sino también su posición social y sus valores personales.