Giovanni Benedetto Castiglione – Holy Family and the Infant Saint John
Ubicación: Vatican Museums (Musei Vaticani), Vatican.
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En el primer plano, tres figuras centrales dominan la atención: un hombre de edad avanzada, una mujer envuelta en un velo translúcido, y un niño pequeño que parece ser el foco del interés de ambos. El hombre, con barba canosa y expresión solemne, inclina su cabeza hacia el niño, como si lo bendeciera o contemplara con devoción. La mujer, sentada sobre una estructura pétrea, extiende una mano hacia el mismo niño, en un gesto que sugiere protección y ternura.
El niño, desnudo y de piel clara, se presenta como la figura más destacada. Se encuentra ligeramente separado de los otros dos personajes, pero su mirada está dirigida hacia el hombre mayor, estableciendo una conexión visual significativa. A sus pies, sobre el suelo rocoso, se aprecia un cordero blanco junto a lo que parecen ser serpientes inertes, elementos simbólicos de gran relevancia.
En la parte inferior izquierda del cuadro, se observa un joven vestido con túnica roja, arrodillado y mirando al niño con una expresión de reverencia o admiración. Su presencia introduce una dimensión adicional a la narrativa visual.
El paisaje que sirve de telón de fondo es montañoso y brumoso, con una vegetación escasa y un cielo nublado. En el extremo superior derecho, se vislumbra un ave exótica posada sobre una rama, mientras que en la parte superior izquierda, tres ángeles alados parecen descender del firmamento.
La pintura sugiere una escena de profunda significación religiosa. La presencia del cordero, tradicionalmente asociado con Cristo, y las serpientes, símbolos del mal o el pecado, podrían representar la victoria divina sobre las fuerzas oscuras. El joven arrodillado podría simbolizar a los fieles que buscan la salvación. La disposición de los personajes, con el hombre mayor como figura paterna, la mujer como protectora maternal, y el niño como objeto de veneración, apunta a una representación de figuras divinas o de un evento crucial en la historia religiosa. La luz tenue y la atmósfera melancólica contribuyen a crear una sensación de misterio y trascendencia. El velo que cubre el rostro de la mujer podría aludir a su pureza e inaccesibilidad divina. En definitiva, se trata de una obra cargada de simbolismo, que invita a la reflexión sobre temas como la fe, la redención y la divinidad.