Roger Eliot Fry – Still-life with blue bottle
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En este bodegón, el autor presenta una composición sencilla pero cargada de tensión visual. Se observan tres elementos principales: una botella de vidrio azul oscuro, un vaso transparente con líquido y un cilindro cerámico de color crema. Estos objetos se disponen sobre una superficie horizontal que sugiere una mesa o similar, frente a un fondo predominantemente anaranjado.
La botella, alta y estilizada, domina la escena por su color intenso y forma alargada. Su tonalidad azulada contrasta fuertemente con el naranja del fondo, creando un punto focal inmediato. El vaso, situado a la izquierda, es mucho más pequeño y delicado; contiene un líquido translúcido que refleja la luz de manera sutil. El cilindro cerámico, ubicado entre la botella y el vaso, actúa como un elemento de transición, suavizando la severidad de las formas y añadiendo una textura diferente a la composición.
La pincelada es visible, con trazos gruesos y empastados que sugieren una ejecución rápida y directa. La luz incide sobre los objetos desde una fuente no especificada, generando sombras marcadas que enfatizan su volumen y tridimensionalidad.
El fondo anaranjado, aunque aparentemente uniforme, presenta sutiles variaciones de tono que añaden profundidad a la imagen. A la izquierda, se distingue un fragmento de tejido con un patrón irregular en tonos azules y rojizos, el cual introduce una nota discordante en la paleta cromática general.
La sobriedad de los objetos elegidos y su disposición minimalista sugieren una reflexión sobre la naturaleza efímera de las cosas. La botella vacía o a medio llenar, junto con el vaso que contiene un líquido indeterminado, podrían interpretarse como símbolos de la transitoriedad y la fugacidad del tiempo. La ausencia de elementos narrativos o contextuales refuerza esta sensación de aislamiento y contemplación silenciosa. El conjunto evoca una atmósfera melancólica y introspectiva, invitando al espectador a reflexionar sobre la belleza en la simplicidad y el paso inexorable del tiempo.