Metropolitan Museum: part 4 – Workshop of Joos van Cleve - The Holy Family
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A la izquierda, un hombre, ataviado con sombrero de paja y túnica negra, está sentado frente a un libro abierto, absorto en la lectura o escritura. Su postura es ligeramente inclinada, sugiriendo humildad y dedicación al estudio. La presencia de este personaje introduce una dimensión intelectual y posiblemente laboral a la escena; el sombrero sugiere una conexión con el campo o la agricultura.
El fondo se abre hacia un paisaje distante, delineado por montañas y un cielo azul pálido. Una columna corintia fragmentada se eleva en el extremo derecho, aportando una nota arquitectónica que alude a la tradición clásica y a la monumentalidad, aunque su estado de deterioro introduce una sutil tensión entre lo eterno y lo efímero.
En primer plano, sobre una mesa tosca, se disponen diversos objetos: un recipiente con líquido rojizo (posiblemente vino o jugo), una fruta cítrica cortada, y un cuchillo. Estos elementos introducen una nota de cotidianidad y materialidad a la escena, contrastando con la atmósfera espiritual que emana de los personajes principales. La disposición aparentemente aleatoria de estos objetos podría interpretarse como una alusión simbólica a la vida terrenal y sus placeres, aunque en un contexto de devoción religiosa.
La luz incide sobre las figuras desde la izquierda, modelando sus cuerpos y acentuando el dramatismo del momento. El Niño, especialmente, se beneficia de esta iluminación que resalta su piel rosada y su expresión inocente. La composición general transmite una sensación de intimidad y familiaridad, a pesar de la solemnidad inherente al tema representado. Se percibe un intento por humanizar las figuras sagradas, acercándolas al espectador y enfatizando su conexión con el mundo terrenal. El uso del color es notable: el rojo intenso del manto maternal contrasta con los tonos más apagados del resto de la composición, atrayendo la atención hacia la figura de María y reforzando su papel central en la escena.