Alessandro Botticelli – Pallas and the Centaur, detail
Ubicación: Uffizi gallery, Florence (Galleria degli Uffizi).
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La expresión facial es compleja: una mezcla palpable de dolor, sorpresa e incluso una ligera dosis de desafío. Los ojos, ligeramente entrecerrados, sugieren un momento capturado en medio de una reacción visceral. La boca está entreabierta, como si estuviera a punto de emitir un gemido o una exclamación. La barba rojiza y el cabello, abundantemente ondulado y con reflejos que denotan luz, contribuyen a la sensación de fuerza física y virilidad, contrastando con la vulnerabilidad expresada en su mirada.
El gesto de levantar la mano hacia la cabeza es particularmente significativo. No se trata simplemente de un acto físico; parece una reacción instintiva ante un dolor o una sorpresa repentina. La mano, delicadamente modelada, revela una atención al detalle que humaniza a la figura, alejándola de la mera representación mitológica para acercarla a una experiencia humana universal.
La paleta de colores es terrosa y cálida, dominada por tonos ocres, rojizos y marrones. Esta elección cromática refuerza la sensación de realismo y contribuye a crear una atmósfera de tensión contenida. La luz incide sobre el rostro desde un ángulo oblicuo, acentuando las sombras y modelando los volúmenes con precisión.
Subtextualmente, esta imagen podría interpretarse como una representación de la lucha entre la razón y el instinto, un tema recurrente en la mitología clásica. El centauro, criatura mitad hombre y mitad bestia, simboliza precisamente esa dualidad. La expresión de dolor en su rostro sugiere que está experimentando una crisis interna, un conflicto entre sus impulsos más básicos y su capacidad para razonar. También se puede leer como una alegoría del sufrimiento humano ante la adversidad o el descubrimiento de una verdad incómoda. El gesto de levantar la mano podría interpretarse como un intento de protegerse, de defenderse de una realidad dolorosa. La composición, en su conjunto, invita a la reflexión sobre la naturaleza humana y los límites de nuestra capacidad para controlar nuestros propios impulsos.