Walk. 1849 Karl Pavlovich Bryullov (1799-1852)
Karl Pavlovich Bryullov – Walk. 1849
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Pintor: Karl Pavlovich Bryullov
La acuarela fue creada en 1849. Vemos a un grupo de personas dando un paseo por Madeira. El artista concentra toda su atención en la inusual forma del carruaje. El carro está lleno de bueyes. Las damas y dos caballeros están cómodamente sentados en un carruaje tan exótico. Los hombres están especialmente resaltados para destacar su posición especial. Sólo después, la mirada del espectador se dirige a los jinetes que acompañan este espléndido carruaje. El artista utilizó colores increíblemente brillantes en su acuarela.
Descripción del cuadro Un paseo de Karl Bryullov
La acuarela fue creada en 1849.
Vemos a un grupo de personas dando un paseo por Madeira. El artista concentra toda su atención en la inusual forma del carruaje. El carro está lleno de bueyes. Las damas y dos caballeros están cómodamente sentados en un carruaje tan exótico. Los hombres están especialmente resaltados para destacar su posición especial. Sólo después, la mirada del espectador se dirige a los jinetes que acompañan este espléndido carruaje.
El artista utilizó colores increíblemente brillantes en su acuarela. Es como si todo el paisaje estuviera saturado de sol desde dentro. Lo sentimos no sólo en cada brizna de hierba y en las hojas, sino también en los personajes centrales de esta magnífica creación. Cada figura está dibujada con extraordinaria habilidad.
Sentimos el movimiento especial que transmite la posición y el giro de cabeza de todas las personas. Los gráciles caballos y los fuertes bueyes están dibujados de forma muy realista y con gran viveza. Son tan reales que casi se puede oír el ruido de los cascos y el chirrido de las ruedas.
Por un lado, la trama es muy exótica. Pero al mismo tiempo es lo más sencillo y ordinario posible. El artista hace que el espectador sienta que no hay nada especial. Este tipo de paseo era un pasatiempo común de la gente rica de la Madera. Briullov simplemente vio una de esas escenas y la plasmó en su acuarela, combinándola hábilmente con un paisaje magistralmente pintado.
El tema, realista y al mismo tiempo bastante exótico, es tan realista que no parece que nadie haya posado a propósito para el pintor. Este cuadro, pintado de forma muy realista, crea un ambiente soleado y lleno de alegría de vivir. La abundancia de luz y el colorido de la composición, pintada hasta el último detalle, hablan de la extraordinaria habilidad del artista, para quien cada detalle es significativo.
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En esta obra, el autor presenta una escena urbana que sugiere un paseo o desplazamiento social. Se observa un grupo de individuos acomodados en lo que parece ser un carruaje abierto, tirado por bueyes. La composición se centra en este vehículo y sus ocupantes, quienes visten ropas elegantes, indicando un estatus socioeconómico elevado.
El jinete a caballo, situado a la izquierda del encuadre, dirige el avance del conjunto con una actitud que denota control y posiblemente autoridad. Su vestimenta también es distintiva, reforzando su posición dentro de la jerarquía social representada. A la derecha, se distinguen otras figuras, incluyendo un hombre con un sombrero de paja y otro que parece ser un sirviente o asistente, sugiriendo una dinámica de clases bien definida.
El paisaje circundante, aunque difuso, aporta contexto a la escena. Se perciben árboles frondosos y una estructura similar a una valla o muro bajo, lo cual indica un entorno urbano o semi-urbano. La paleta cromática es terrosa y apagada, con predominio de tonos marrones y ocres, que contribuyen a crear una atmósfera realista y posiblemente nostálgica.
Subtextos potenciales:
La pintura podría interpretarse como una representación de la vida cotidiana de las clases privilegiadas en un contexto histórico específico. El uso de bueyes como medio de transporte resulta inusual para un grupo con recursos, lo cual podría sugerir una situación económica particular o una costumbre local. La presencia de figuras subordinadas enfatiza las desigualdades sociales y el sistema de trabajo existente.
La actitud relajada de los ocupantes del carruaje contrasta con la laboriosa tarea de los animales que los impulsan, planteando interrogantes sobre la explotación laboral y la comodidad de las clases altas. En general, la obra invita a reflexionar sobre las relaciones de poder, el estatus social y las dinámicas de clase en una sociedad determinada. La escena podría ser un comentario sutil sobre la ostentación, la dependencia del trabajo manual y la aparente despreocupación de los privilegiados frente a las condiciones de vida de otros.