Morning by the Sea Claude Oscar Monet (1840-1926)
Claude Oscar Monet – Morning by the Sea
Editar atribución
Descargar a tamaño completo: 1280×926 px (0,2 Mb)
Pintor: Claude Oscar Monet
Monet Claude Oscar es uno de los pintores - pintores franceses más famosos. Se le atribuye un enorme número de obras maestras únicas. Esto incluye su obra de arte más inusual, el cuadro El mar. El cuadro fue pintado en mil ochocientos ochenta y un años sobre lienzo utilizando la técnica del óleo. Cabe decir que al autor le encantaba retratar el mar y este cuadro no era una excepción. En ella se puede ver una combinación de colores gris, azul, marrón oscuro, verde, amarillento, blanco y negro del mar ondulado y de los enormes y macizos acantilados rocosos.
Descripción del cuadro El mar de Claude Monet
Monet Claude Oscar es uno de los pintores - pintores franceses más famosos. Se le atribuye un enorme número de obras maestras únicas. Esto incluye su obra de arte más inusual, el cuadro El mar.
El cuadro fue pintado en mil ochocientos ochenta y un años sobre lienzo utilizando la técnica del óleo. Cabe decir que al autor le encantaba retratar el mar y este cuadro no era una excepción.
En ella se puede ver una combinación de colores gris, azul, marrón oscuro, verde, amarillento, blanco y negro del mar ondulado y de los enormes y macizos acantilados rocosos. El mar, tranquilo y verde, lanza pequeñas y espumosas olas blancas sobre la orilla rocosa, casi suave. Unas enormes rocas, como paredes encarnadas, rodean el agua como si quisieran protegerla.
A la derecha se ve el mar sin límites y sin fin, que encarna la libertad y da una sensación de lo desconocido. Si levanta los ojos ligeramente hacia arriba, podrá ver cómo los colores amarillentos se convierten gradualmente en azules.
Seguramente el artista pretendía retratar el cambio de tiempo de más claro a nublado y premonitorio. Uno tiene una sensación de frialdad, así como de ansiedad y miedo. En general, el cuadro no crea un estado de ánimo positivo, sino que lo suprime debido a su esquema de color duro, frío y sombrío.
Tienes la sensación de que va a llover, la brisa marina va a soplar con fuerza y las olas no van a ser tan tranquilas e inofensivas. Lo más probable es que el autor haya vertido en el cuadro algunos sentimientos internos, penas o amarguras y que, como resultado, el cuadro haya resultado algo sombrío y deprimente.
Кому понравилось
Пожалуйста, подождите
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Necesitas iniciar sesión
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).



















No se puede comentar Por qué?
El mar, que se extiende hasta el horizonte, es un torrente de movimiento capturado a través de pinceladas rápidas y fragmentadas. Predominan los tonos azules y verdes, pero se mezclan con toques de blanco y violeta para representar las crestas espumosas de las olas al romper contra la orilla rocosa que se aprecia en primer plano. La superficie acuática no es lisa ni uniforme; más bien, transmite una sensación de energía y dinamismo, como si el agua estuviera constantemente en transformación.
El cielo, apenas insinuado entre los acantilados y sobre la superficie del mar, se manifiesta a través de pinceladas horizontales que sugieren un amanecer o un atardecer brumoso. La paleta cromática es suave, con tonos pastel que contribuyen a crear una atmósfera serena y melancólica.
La técnica empleada revela una preocupación por capturar la impresión visual del momento más que una representación detallada de los elementos naturales. El autor parece interesado en transmitir la experiencia sensorial de estar frente al mar: el sonido de las olas, la brisa salina, la luz cambiante.
Subyacentemente, la pintura evoca una reflexión sobre la fugacidad del tiempo y la fuerza implacable de la naturaleza. La inmensidad de los acantilados contrasta con la fragilidad de la línea costera, sugiriendo la constante lucha entre el hombre y su entorno. La atmósfera brumosa y la paleta cromática apagada pueden interpretarse como una representación de la melancolía inherente a la contemplación del mar, un espacio que a la vez atrae y abruma al observador. La ausencia de figuras humanas refuerza esta sensación de soledad y aislamiento frente a la inmensidad del paisaje.